Las erupciones volcánicas son un fenómeno impredecible de la naturaleza. Sin embargo, sin importar su naturaleza o localización, casi todas tienen algo en común: la erupción es precedida por temblores similares que se producen minutos, días o semanas antes de que el volcán despierte.
Ahora, un grupo de científicos de las universidades de Yale (EEUU) y British Columbia (Canadá) acaba de aportar algo de luz sobre este extraño fenómeno al explicar mediante un modelo matemático cómo se producen estos temblores.
Su investigación, publicada esta semana en la revista Nature, podría ayudar a predecir en el futuro fuertes erupciones y salvar vidas, ya que se podría evacuar con antelación a los habitantes de las localidades.
Mediciones. Antes de que el volcán comience a expulsar lava y cenizas a la atmósfera, que pueden llegar a decenas de kilómetros de distancia, se produce un temblor ligero pero que los vulcanólogos son capaces de detectar y medir.
Este temblor es una de las principales señales que alertan de que la erupción puede ser inminente.
Los científicos han calculado que los temblores que se producen en casi todos los volcanes (minutos o semanas antes de la erupción) se mantienen en una banda de frecuencias estrecha, que oscila entre los 0,5 Hertzios y los 2 Hz. Justo antes de la erupción y durante ésta, la frecuencia llega a su pico más alto, en un rango que va de los 0,5 Hz. a los 7 Hz.
David Bercovici, profesor de Geología y Geofísica de la Universidad de Yale y coautor de este estudio, señala que la sacudida sigue siendo un misterio, sobre todo porque su frecuencia es muy parecida en todas las erupciones explosivas, «tanto si se producen en Alaska, en el Caribe, Nueva Zelanda o Centroamérica». «El hecho de que sea tan universal resulta muy extraño ya que los volcanes son muy diferentes, tanto en su tamaño como en su comportamiento. Es como si cinco instrumentos de viento distintos emitieran la misma música», compara.





