La Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR) de la Alcaldía paceña comenzó la etapa final de evacuación con la apertura de vías de acceso al corazón del desastre en Callapa y Santa Rosa de Callapa para recuperar de los predios arrasados enseres y materiales de construcción.
Vladimir Toro, cabeza del DEGIR, dijo que hasta ayer el 70% de los 1.700 predios afectados por el megadeslizamiento en los distritos 16 y 17 de macrodistrito de San Antonio y de parte del distrito 18 del macrodistrito Sur ya fue evacuado.
Ayer ingresaron a Callapa seis tractores, tres excavadoras, tres retroexcavadoras y tres palas mecánicas para abrir los accesos y 20 volquetas para el traslado y se prevé que la próxima semana se inicien los trabajos de estabilización del terreno.
«La idea es que se puedan generar accesos en el área del Chullunkani, (a Callapa y Santa Rosa de Callapa) y recuperar materiales de construcción con tractores y volquetas y así agilizar las tres etapas de evacuación: evacuación de personas, recuperación de enseres y materiales de construcción se fusionaron», explicó Toro.
«Hay un registro del 70% de casas evacuadas y ahora con la maquinaria se realizará este trabajo con mayor agilidad y así comenzarán con los trabajos para reencauzar las lagunas formadas en Santa Rosa de Callapa y la estabilización de suelos», explicó.
Se adecuarán ocho caminos internos dentro de Callapa y dos vías de salida, una a la altura de Jokoni y otra cerca al puente metálico, que une Callapa con Irpavi II.
En la segunda vía de salida las volquetas cargadas con material de construcción, muebles y enseres recuperado de Callapa deben ir por un camino de tierra a 100 metros del puente, cruzar el lecho el río Irpavi y subir nuevamente por otra ruta de tierra. El DEGIR habilitó ese camino por el lecho del río por prevensión, para evitar el colapso del puente.
Toro explicó que el puente se cerró a las volquetas, porque cada una pesa entre cinco y seis toneladas y con los materiales que está transportando su peso se incrementa hasta las 10 toneladas. «Por precaución se habilitó este camino, que debe pasar por el río Irpavi, de esa manera no colapsará nuestra única vía de salida de Callapa, el puente Bailey», informó.
Para esta última etapa de evacuación, la Alcaldía y las Fuerzas Armadas desplegaron un megaoperativo en el que participan alrededor de 350 trabajadores municipales, unos 100 efectivos del Ejército y 15 personas del Grupo de Atención a Emergencias Municipales (GAEM).
Vecinos. En la zona, la familia Blanco coordinaba con 10 trabajadores municipales la recuperación de sus pertenencias en el sector 2 de Callapa, debido a que para salir debían trepar por un cerro. Flora Quispe de Blanco comentó que todos los días bajaban por el cerro para trasladar sus cosas, pero el trabajo era muy cansador.
«Esperábamos por ayuda pero nunca venían a esta zona porque hay que subir un cerro, ahora recién nos están ayudando a recuperar nuestras pertenencias», dijo. Todos los muebles, enseres y materiales de construcción recuperados son trasladados hasta el predio de la ex Chancadora de Irpavi II, que servirá de depósito provisional.
Romina Estévez, que depositó dos muebles en una volqueta edil, tuvo que correr detrás del motorizado. «Debemos cuidar nuestras cosas hasta que las descarguen. Hay que vigilar que nuestras pertenencias no se pierdan, ni las roben» dijo.
En la plaza de Callapa, el DEGIR y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) instaló un segundo puesto de sistematización de información y monitoreo.
Cada vez menos Movimiento
La cabeza de la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR), Vladimir Toro, informó que la frecuencia de los movimientos geodinámicos bajaron en las zonas de Callapa, Santa Rosa de Callapa, Kupini II y Valle de las Flores, aunque aún se registran formación de grietas en Cervecería, Metropolitana y Pampahasi Bajo Central, lugares donde aún estos movimientos se mantienen.
Tres residencias dañadas
Tres inmuebles residenciales en la zona de Irpavi II quedaron ayer con serios daños, debido a la masa de tierra deslizada que obstruyó el río Irpavi. El curso de agua buscó una salida y erosionó los cimientos de estas viviendas.
La destrucción de una de las tres es inminente. La casa está en la esquina de la avenida principal de Irpavi II y la calle 5. Por su ubicación recibió con fuerza el impacto del deslizamiento de Callapa. «El agua del río ha socavado los cimientos, los pisos presentan rajaduras, las ventanas se deformaron y los vidrios están rotos. Todos hemos evacuado», señaló Margot, la propietaria.
Su vecino, Wilfredo Cossío, es dueño del vivero Orquídea. «Efecto de la tierra que llegó como un volcán se han producido rajaduras en una parte de la construcción y el sector destinado al vivero. Ahora sólo me queda liquidarlo el vivero y rogamos a Dios para que el agua no siga golpeando esta orilla»,
A pocos metros se ve la casa de la familia Burgos. Una parte de la infraestructura cuelga sobre el río Irpavi.
«Confiamos en que se salvará la casa, pero hemos evacuado. La maquinaria de la Alcaldía está reencauzando el río para que las agua no socaven los cimientos», señaló el propietario de la vivienda, Iván Burgos.
En este sector las aguas del río echó abajo dos muros perimetrales del Centro de Salud Mental San Juan de Dios y obligó al traslado de pacientes.
‘Irpavi II tiene suelo seguro’
Jenny Rojas, una de las personas que hace 28 años empezó la urbanización de Irpavi II, aseguró que existen informes de estudio de suelos que aseguran que está zona del sur de la ciudad de La Paz es muy seguro. «Es tan seguro, que hemos servido de cuña para la cantidad de tierra que ha bajado de Callapa y sólo una casa va quedar destruida». En las otras viviendas existen daños de diverso grado pero la Alcaldía está realizando un gran trabajo para reencauzar las aguas del Irpavi y disminuir la tierra».
El río derribó dos muros
«La casa antes tenía dos muros de contención, uno de la misma construcción y otro del río. Con el desplazamiento de la tierra, el río avanzó a esta ladera y derribó los dos muros de contención. El panorama y la vista del sector, el viernes pasado era otro. La avenida hoy es un cerro y no hay orilla del río», sostuvo Karina Oropeza, dueña de la casa que hoy cuelga en Irpavi II. Comentó que tras el deslizamiento la Alcaldía les autorizó hacer un hueco en la pared del terreno vecino para salvar sus bienes.






