La falta de agua en la parte alta de la zona Sur genera perjuicios a los escolares; hay establecimientos educativos que suspendieron labores y en otros acortaron los horarios para evitar que los estudiantes vayan al baño en el recreo.
El servicio fue interrumpido el domingo a raíz del deslizamiento en San Antonio, que afectó la tubería principal de despacho del líquido. En un recorrido, La Razón constató el perjuicio y la angustia de padres de familia y maestros de colegios de Chasquipampa, Ovejuyo, Las Rosas y Achumani.
El 1 de marzo, el Ministerio de Educación instruyó la reanudación de las labores educativas, suspendidas por dos días; entonces se informó que se dotaría de agua a los establecimientos.
Pero la realidad es otra. En la unidad educativa Chasquipampa A, ayer se interrumpieron las actividades escolares en el turno de la mañana por segunda vez en la semana debido a la falta del líquido. «No tenemos agua. La Alcaldía nos ha dotado el jueves de un recipiente (para acumular mil litros) pero hasta hoy (ayer) la cisterna nunca trajo el líquido», sostuvo la profesora Cristina Leaño.
A diferencia de otras escuelas, en ésta pasaron clases lunes y martes, pero el miércoles tuvieron que suspenderlas por la escasez y el jueves regresaron a las aulas. La unidad tiene tres turnos, con mil estudiantes en la mañana; 600 en la tarde y 450 en la noche. Además de 200 alumnos de kínder.
«Tuvimos una asamblea de emergencia porque había mamás que ya no querían enviar a sus hijos por resguardar su salud», dijo el secretario de la Junta Escolar, Javier Macuchapi. Como el resto, el sector no tiene el servicio. Leaño explicó que se abastecieron de un tanque del colegio, pero que el miércoles se acabó.
En la unidad educativa Achumani, la dirección y el plantel docente resolvieron pasar clases en horario continuo, es decir, eliminaron el recreo para evitar que los más de mil alumnos del nivel primario (turno de la mañana) y secundaria (en la tarde), ingresen al baño. «Los chicos entran a clases a las 8.30 y se van a las 11.00 y en la tarde se van a las 17.00, informó el director, Daniel Troche.
En el colegio particular cristiano Bethesda (Las Rosas) se proveen del líquido de una vertiente. «Desde el miércoles hemos tenido que hervir el agua desde las cinco de la mañana para el aseo de los alumnos», menciona la directora Hee Souk. En tanto que en el centro educativo Santa Rosa de Lima, de Ovejuyo, los estudiantes reanudaron las labores el miércoles, pero no tienen el líquido. Los padres de familia deben trasladar baldes de agua desde un río próximo, informó el director Reynaldo Estrada.
«Es difícil traer cada día agua del río, pues éste queda a 15 cuadras de aquí. Nos hemos organizado por nuestros hijos», aseguró Susana Mamani, representante de la Junta Escolar; en este centro educativo hay 900 alumnos.
Padres temen que surjan infecciones
Padres de familia y maestros de las unidades educativas de la zona Sur de La Paz temen la generación de focos de infección debido a la falta del líquido elemento en los colegios.
El olor nauseabundo de los baños del colegio Chasquipampa A se puede sentir a dos metros de distancia. La baterías sanitarias no están limpias completamente y para su uso sólo reciben agua de lluvia u otras que ya se agotaron.
«No estamos pasando clases por la falta de agua. Tenemos miedo de que esta situación continúe así y los baños colapsen; se puedan producir focos de infección», aseguró el secretario de la junta escolar de esa unidad educativa, Javier Macuchapi.
Frente a esta situación, en el colegio Santa Rosa de Lima los padres, optaron por limpiar los baños con agua de lluvia. En el establecimiento educativo Achumani, la dirección y el plantel docente decidieron cerrar los baños y habilitar sólo dos. «La idea de habilitar dos baños es que se utilicen sólo en casos de emergencia. Pero lo más importante es que se los pueda mantener limpios», dijo Roxana Guzmán, secretaria.
«Solicitamos la provisión de agua de manera urgente por el bien de los niños», afirmó por su parte Jhony Cárdenas, otro representante de la junta escolar.
El colegio Da Vinci reanuda actividades
Los 180 estudiantes del colegio Leonardo Da Vinci reanudan labores educativas el miércoles 9. Lo harán en dos ambientes de la zona de Irpavi, ubicados en las calles 5 y 6.
«El colegio sigue, el colegio Leonardo Da Vinci continúa actividades. Vamos a renacer a partir del miércoles a las 8.00, y quiero enfatizar en que volvemos a esto por el gran compromiso de los padres de familia, de mis estudiantes y mi proyecto de vida», afirmó ayer su directora Laura Edith Valdivieso, decisión tomada en una reunión entre la dirección y los padres de familia.
Valdivieso especificó que secundaria trabajará regularmente ocho horas al día en un ambiente en la calle 5, al lado de Prosalud, y primaria en la calle 6, esquina Villegas, durante 6 horas cada jornada.
El edificio del Leonardo Da Vinci se desplomó el lunes por efecto del movimiento de tierra en San Antonio. Valdivieso agradeció el apoyo del Ministerio de Educación y de los directores de los colegios Montessori, Saint Andrews, Calvert, Cumbre, ColeSur y de la Universidad Católica de Bolivia.
‘Compraremos el agua’
«El director nos explicó que la falta de agua puede causar focos de infección porque los baños pueden colapsar. Por eso, hemos determinado continuar gestionando la provisión de agua a través de EPSAS. El jueves y ayer (viernes) se han tenido que suspender las clases. Mañana (hoy) tendremos otra asamblea de emergencia donde definiremos qué acciones vamos a tomar. Si el agua no llega, la compraremos. Seis mil litros cuestan Bs 400», dijo Javier Macuchapi (Chasquipampa).
‘Limpiamos con agua de río’
‘Todos los padres de familia estamos muy preocupados por la falta de agua en el colegio. Estamos manteniendo la limpieza de los baños con agua del río. Tenemos miedo de que haya focos de infección. No ha venido ninguna cisterna al colegio ni siquiera a la zona debido a que muchos vecinos de Chasquipampa bloquean las vías por la desesperación. Por ese motivo, pedimos que nos traigan urgente el líquido y que los vecinos dejen pasar a la cisterna», manifiesta Susana Mamani (Ovejuyo).






