Levantaron los restos de 100 cuerpos que estaban a la intemperie
la paz n Poco después del mediodía, Julia Callisaya empezó a llorar al ver los restos óseos de su abuelo Francisco. Echó un poco de alcohol a la fosa vacía y empezó a orar. «Le pedí que me ayude porque ahora lo vamos a sacar y tal vez no quería que lo toquemos»… explicó. Su abuelo fue uno de los cadáveres exhumados en el cementerio del Valle de las Flores.
Ayer comenzó la exhumación de 1.773 difuntos enterrados en el camposanto que se deslizó el sábado 26 de febrero, a causa del megadeslizamiento que afectó a dos macrodistritos de la ciudad.
Desde las primeras horas de la mañana hasta el comienzo de la noche una decena de trabajadores de la Alcaldía ayudó a las familias de los difuntos a escarbar en las fosas. Los primeros cadáveres en ser exhumados fueron una centena de difuntos que quedaron casi a la intemperie.
Según la información edil, éstos serán trasladados al Cementerio General, después cremados y, finalmente, se entregarán los restos a los familiares.
En la víspera estuvieron presentes en el cementerio de la zona el fiscal Prudencio Flores y representantes del Ministerio de Salud.
Según comprobó La Razón, en la zona había nichos con una antiguedad mayor a 20 años. Según las estimaciones del Concejo Municipal de la ciudad de La Paz, en la zona están enterrados unos 2.000 cuerpos.
El director de Servicios Municipales, Erick Rojas, informó que después de la exhumación de los cuerpos, la zona no volverá a funcionar como cementerio.
En la víspera, los funcionarios ediles consensuaron con los dolientes que llegaron hasta el lugar. Una de esas personas fue Gregoria Luna quien adornó con serpentinas y confites la tumba de su cuñado, Zenobio Cachicatari. «No sé si lo vamos a trasladar, depende de su papá que está en el campo». Este servicio de exhumación, recalca Rojas, es gratuito.
A la una de la tarde, unas cinco familias recogieron los restos de sus seres queridos bajo la supervisión de los empleados de la Alcaldía.
Julia Callisaya dijo que de ahora en adelante estará mucho más tranquila porque ella temía que el cerro se viniese abajo. «Entonces dónde iría a dejar mis flores. Es mejor recibir la ayuda de la Alcaldía», dijo la mujer que luego de desenterrar a su abuelo, se aprestaba a sacar los restos de su papá que falleció en octubre del 2009.
Según Rojas, la exhumación de los cadáveres durará unos dos meses hasta el cierre del lugar.
Los restos de los nichos
La parte deslizada del camposanto puso al descubierto prendas de los difuntos. En las tumbas había hormigas grandes caminando y el interminable ronroneo de las moscas que por allí merodeaban. Las tumbas de los niños se reconocían por los adornos infantiles olvidados..






