El hecho se produjo a las 19.40 del jueves en la casa 200 sobre la avenida Ramos Gavilán, cerca de la calle Abaroa, en Achachicala, cuando Carlos Murúa Huanca (65) y Eva Gutiérrez Choque (65) estaban en la cocina de su casa.
Según el reporte preliminar de la Unidad de Bomberos, uno de los dos manipulaba la garrafa antes de que suceda la explosión. El comandante de esa unidad policial, mayor Guillermo Chacón, informó que a esa hora se recibió la llamada de alerta y el personal se trasladó de inmediato.
«En realidad fue una mala manipulación de la garrafa la cual ha producido una concentración de gases que causó una detonación. Hay dos personas heridas llevadas al Hospital de Clínicas».
Según Chacón, ambos afectados presentan quemaduras de primer y segundo grado en el rostro y en las extremidades superiores, pero su estado de salud global es estable. Ambos permanecen internados en la Unidad de Quemados del Hospital de Clínicas.
«Me han pedido medicinas para curar sus heridas. Ella está bien, pero lo que yo veo es quemaduras en su cara», contó a La Razón René Gutiérrez, el hermano de Eva, quien llegó al nosocomio a las 11.00 de ayer.
En la vivienda afectada viven sólo las dos víctimas. Ambos tienen dos hijos, el varón viaja constantemente a Oruro y Cochabamba y actualmente no se encuentra en La Paz, mientras que la hija tiene dos pequeños a quienes lleva al jardín todas las mañanas.
«En ese afán está ella, por eso no puede venir a verlos —dijo René—. Pero yo me estoy quedando a ayudar en lo que haga falta».
El jefe de Bomberos señaló que la intervención de los efectivos fue oportuna porque se pudo rescatar a la pareja a tiempo. «En este caso no se produjo un incendio por suerte, porque hay la posibilidad de que se origine fuego después de la explosión».
Tras el auxilio a las dos personas heridas, el personal de Bomberos trasladó la garrafa hasta la unidad policial para analizar y establecer cuál fue la causa del estrépito aunque preliminarmente se sepa que existió una mala manipulación del botellón.
Chacón explicó que un estallido de esas características se puede producir por una mala conexión de la garrafa de GLP, o porque la manguera tenga mucho tiempo de uso, que ésta no cuente con un regulador o que la llave haya quedado abierta por mucho tiempo. «Todos esos aspectos se tienen que analizar para confirmar cuál fue la causa del estrépito. En esa tarea estamos».






