El Alto
La ciudad les dio la espalda. Como otras urbes bolivianas, la ciudad de El Alto no está pensada para que la habiten personas que tienen algún grado de discapacidad física o visual. Las pasarelas son inaccesibles, las aceras no tienen rampas para facilitar el paso de sillas de ruedas, y los choferes del transporte público los ignoran.
El ex secretario General de la Federación de Personas con Discapacidad, Félix Huacoto, calificó esta situación como discriminatoria.
«No tenemos acceso a las pasarelas ni a los vehículos porque no hay rampas para quienes utilizan muletas o sillas de ruedas. Los choferes no nos recogen cuando ven en sillas de ruedas», dijo.
Huacoto cree que llegó la hora de que los urbanistas y sobre todo las autoridades ediles piensen en los discapacitados e incluyan las necesidades de este sector en diseño de las obras. Incluso opina que debería elaborarse una norma específica y de cumplimiento obligatorio al respecto.
La Federación de Personas con Discapacidad tiene un millar de afiliados en la ciudad de El Alto, divididos en diferentes sindicatos y según el censo realizado por el Proyecto Moto Mendez en esta ciudad hay 6.350 personas que tienen algún grado de discapacidad.
Nila Carmona, mujer no vidente, explicó que en los baños públicos instalados en los alrededores de la Ceja, no hay baterías especiales para las personas con discapacidad y no hay quién les guíe dentro de estos lugares.
El director de Proyectos de la Alcaldía alteña, Gustavo Cortez, dijo que los servicios higiénicos municipales que se prevé se construirán este año en esa ciudad detrás de la Central Obrera Regional (COR), en el Kilómetro 7 (camino a Viacha) y frente al Ceibo (comienzo de la Av. Juan Pablo II) tendrán características que faciliten su uso por las personas con discapacidad.
Por ejemplo, los urinarios de varones serán más bajos y cerca de los inodoros se colocarán agarraderas para ambos mingitorios.
Trabajo en las calles, un peligro
Felix Huacoto, persona con discapacidad, indicó que existen alrededor de 300 discapacitados trabajando alrededor de la Ceja de El Alto, en diferentes rubros y actividades pero la seguridad para ellos es mínima por las condiciones de las calles y la delincuencia que, dice, ha proliferado en algunos puntos de la ciudad.






