La Razón habló con 30 vecinos de Ovejuyo, Chasquipampa, Santa Fe, Coqueni, Irpavi y Achumani, entre otras, que se quedaron sin el suministro de agua por tubería desde el 27 de febrero, tras el deslizamiento de tierras en la ladera oeste, que afectó a 14 zonas.
«Después de tanto sufrimiento, hemos visto en mi casa que no se puede tirar el agua así nomás. Antes, con harta agua lavaba el auto que tenemos, ahora me da miedo que se vuelva a cortar y ni loco se me ocurre lavar el coche una vez a la semana, como antes. El agua es sobre todo para tomar y cocinar. Ya no se puede desperdiciar después de lo que hemos pasado», dice María Chávez, una vecina de Bajo Ovejuyo.
«Estos meses, sin agua, (seis semanas), hasta lavar ropa daba pena. Ahora estamos lavando todos como locos desde esta mañana, pero ya no usamos tanta agua para enjuagar, con la misma agua hacemos esto varias veces», cuenta Jorge Luis Aguilar, vecino de Santa Fe.
Su hermana, Jhovana Aguilar, asegura que aún les queda el miedo de que se pueda volver a cortar. «Por ahí son sólo pruebas del tubo, después de tanto tiempo ya no sabemos si se cortará mañana», confiesa.
Juan Carlos Calisaya, tendero y vecino de la calle 63 de Chasquipampa, relata que hizo una reunión familiar cuando se normalizó el suministro (el miércoles) y pudo llenar algunos botes con el líquido. «Esta agua no es para regar, ni para el baño, ni para lavar nada, es para guardar por si acaso se corta otra vez y sólo se la usará para tomar y cocinar», advirtió a sus hijos.
«No apreciamos el agua, ahí están lavando autos. En estas semanas sin agua, cuando pasaba por donde lavan vehículos, al lado de la iglesia de San Miguel o por la cancha Zapata, me daba tanta rabia…», refiere Mario Rodríguez, vecino de Ovejuyo.
«No nos fijamos cómo se bota el agua en todas partes, por ejemplo en las construcciones, los albañiles usan harta agua. Yo aquí, como el camino es de tierra, antes lo regaba para que los autos no levanten polvo, ahora ni soñando se me ocurriría tirar el agua a la tierra, si hay que barrer dos veces cada día, ni modo, ya no se puede tirar como antes, dice Severo Huanca, vecino de Chasquipampa.
Los vecinos aprenden una dura lección
Juan Carlos
«La calle 14 de Septiembre (Ovejuyo) es de tierra, yo antes regaba la parte que está al lado de mi casa para que los autos no levanten polvo, ahora ni soñando».
S. Huanca
«Uno ya no se puede bañar media hora, más de media hora, no es justo desperdiciar así. A mis hijos ya les he dicho bien claro, además la luz está bien cara».
Fernanda P.
«Hoy ha venido el agua un poco sucia al principio, igual hemos usado, imagínese estar escogiendo después de estas semanas, igual hemos usado».
Roxana D.
«Lavaba la ropa en la máquina casi vacía, pero sé que hay que juntar para que esté llena, porque aunque se lave una media o varias prendas gasta la misma cantidad».
Juan Carlos
«Mi mamá me ha dicho que no abra fuerte la pila. Antes me lavaba los dientes y dejaba corriendo el agua para no tener que abrir otra vez, no lo haré más».






