Al menos una veintena de niños, estudiantes del colegio Alemán Federico Froebel, fueron vacunados para prevenir la rabia humana luego de que tuvieran contacto con un cachorro que portaba la enfermedad.
«Nadie fue mordido, los niños jugaron con el perrito y los padres, tras enterarse de que tenía rabia, se pusieron nerviosos y acudieron a centros médicos para hacerse vacunar», aclaró Efraín Vallejo, jefe de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud.
Hace 15 días, el cachorro que apareció en el establecimiento tuvo contacto con los niños y luego se fue con el chofer de uno de los buses que traslada a los estudiantes. «El perro tenía rabia, se detectó la enfermedad cuando murió en la casa del chofer», dijo Vallejo. El cachorrito mordió al hermano del conductor y ahí se detectó la enfermedad.
El galeno llamó la atención de la población que «no entiende que es necesario vacunar a los cachorros para evitar la rabia». Recordó que cualquiera puede contraer el mal por una mordedura o por contacto con la saliva del perro. Esta segunda posibilidad provocó la muerte de una niña de 8 años el 2 de abril; se presume que la niña besó al cachorro que murió sin que nadie se diera cuenta de que tenía rabia.
El 8 de mayo se desarrollará una campaña de vacunación con la que se espera inmunizar a por lo menos 200 mil canes.






