Los trabajadores de la fábrica de aceite Fino bloquearon ayer, durante horas, la avenida Blanco Galindo, a la altura del kilómetro 10, exigiendo la renuncia de C. F., uno de los supervisores de la compañía al que acusan de discriminación, racismo, malos tratos y de insultar a los obreros.
«Hay maltrato psicológico, nos dice a los trabajadores que somos inútiles, incapaces; nos trata de forma despectiva, a carajazos e insultos; por la constitución física o por el apellido que tiene anda discriminando», dijo Juan Jiménez, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la firma, que hasta ayer no se pronunció de manera oficial.
Según el dirigente, «lastimosamente debemos llevar adelante estas medidas en vista de que el empresariado prefiere a personas que discriminan a los trabajadores; estaremos hasta las últimas consecuencias porque son cinco años que arrastramos a este señor».
El conflicto estalló el miércoles cuando el grupo que protesta decidió la toma de la empresa y la suspensión de actividades, en todo caso, acudieron a mesas de conciliación en la Jefatura de Trabajo, pero ante la negativa de los ejecutivos a atender su pedido, decidieron el bloqueo de caminos.
La medida se ejecutó hasta el atardecer y fue suspendida con el anuncio de retomar las protestas el día martes.






