Quien decide tatuarse piensa que llevará una marca inalterable sobre la piel, pero en realidad las tintas se dispersarán con el tiempo y el dibujo original se acabará alterando.
El profesor Ian Eames, del University College de Londres (Reino Unido), ha creado un modelo matemático que permite, por primera vez, simular los cambios que sufre un tatuaje a través de los años. «El tipo de piel, la edad, el tamaño del tatuaje, la exposición al sol y el tipo de tinta utilizado son los factores que determinan la forma en que el tatuaje se distorsionará con el tiempo», explica Eames en declaraciones a la Agencia SINC.
Cuando el tatuador pincha la dermis con agujas para aplicar la tinta —una sustancia ‘extraña’ que proviene en muchos casos de metales pesados, como mercurio, plomo, cadmio, níquel, zinc y hierro—, el organismo genera una respuesta inmune que hace que los glóbulos blancos acudan a limpiarla.
Sin embargo, no siempre conservará su aspecto original, ya que, con el transcurso del tiempo, las células que contienen la tinta mueren, se dividen o se desprenden del organismo, en un proceso inevitable que acabará alterando el dibujo. Según los modelos matemáticos, los tatuajes de mayor tamaño y líneas más gruesas envejecen mejor.






