Un bebé de nueve meses que tiene quemaduras de segundo y tercer grado debe ser sometido a una cirugía de manera inmediata, de lo contrario podría llegar a morir, según los médicos del Hospital del Niño. Sin embargo, los progenitores se oponen a la realización de la cirugía por motivos religiosos.
El niño sufrió quemaduras en el 50% de su cuerpo, cuando una vela encendida cayó en la cama donde dormía en Oruro. Después de varios días fue trasladado al Hospital del Niño de La Paz, donde está internado desde el mes de abril, informó ATB.
Óscar Portugal, cirujano plástico de ese nosocomio, informó que es urgente que el bebé sea sometido a una cirugía para amputar una de las manos que quedó completamente dañada. «Hay que sacar todo el antebrazo porque no tiene piel y puede provocar una infección generalizada», explicó.
Portugal teme que todas las toxinas que son producto de la degeneración de los tejidos de la piel, ingresen a los órganos internos «como un veneno y provoquen la muerte del niño», dijo.
Bertha Mamani, madre del bebé, no autorizó que su hijo sea sometido a una cirugía, confiada en su fe religiosa. «Dios me dio todo lo que pedí, no tenía casa y ahora tengo. Estoy orando, quiero que le den de alta a mi hijo, para llevármelo, Dios lo va a curar», señaló.
Al recibir el rechazo de los padres para la operación del infante, los médicos decidieron presentar una acción legal ante el Juzgado de la Niñez y la Adolescencia, con lo que podrían obtener la orden para la operación y salvar la vida del niño, según informó el asesor jurídico del Hospital del Niño, Alan Mechado.






