En la ciudad de El Alto hay al menos 250 mil canes, lo que significa que por cada cuatro habitantes de esa ciudad existe un perro. Según los expertos, una de las razones de la proliferación es la inseguridad ciudadana, pues los perros cumplen la función de guardianes.
Según el director de la Unidad de Epidemiología del Servicio Regional de Salud (Seres) de esta ciudad, Nelson Chavarría, la tenencia de perros en esta urbe se debe esencialmente a la inseguridad ciudadana.
Los perros callejeros se adueñan de un lugar y lo marcan como su territorio, explica el experto, y al ser suyo lo cuida. Las personas que viven cerca se sienten protegidas y «adoptan» al animal, y le construyen una casa en la puerta de la calle para que cuide el manzano y la familia.
«Aquí hay muchos rateros. Por eso, de noche sacamos a los perros afuera. Ellos nos cuidan y hacen escapar a los ladrones. De día son mansitos, no hacen nada a la gente, pero si ven desconocidos ladran y si alguien quiere pegarles los atacan», dice Faustina Conde, vecina de la zona Alto de la Alianza.
Hay familias que compran, añade, de tres a cuatro perros sólo para que su vivienda sea resguardada.
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