En Bolivia no existe una norma legal actual que autorice el funcionamiento de lenocinios (donde se facilita la actividad sexual comercial). Según María Galindo, representante de Mujeres Creando, los dueños de los locales y proxenetas se amparan en el reglamento de las «casas de tolerancia» que fue aprobado en 1906.
En el documento, de 57 artículos, hace referencia a que no se podrán establecer casas de tolerancia en el centro de la ciudad, que los propietarios deberán obtener permiso por escrito «del Munícipe, Inspector de la Policía y de la Dirección de Higiene, para su funcionamiento». En el lugar se debe prohibir la venta y el consumo de bebidas alcohólicas. La norma hace referencia «a prostitutas aisladas (registradas ante la Intendencia) y clandestinas (sin registro)». El Código de Salud de 1978 tiene referencias generales en cuanto a prevención, sin embargo, no hace mención al trabajo sexual en los lenocinios. «Como lenocinio no existe una norma establecida», afirmó Meylen Vega, directora del Centro Epidemiológico de Vigilancia de VIH-Sida del Sedes.
El año 2008, la entonces Defensora del Pueblo, Ana María Romero de Campero, emitió la resolución defensorial donde se recomienda que se realice una alianza estratégica entre las autoridades del Ministerio de Salud, Ministerio de la Presidencia, Ministerio de Trabajo, de las entonces prefecturas, del Viceministerio de Género, del Comando Nacional de la Policía, de las alcaldías y el Fiscal General de la República
El objetivo del documento es proteger y respetar los derechos humanos de las mujeres en situación de prostitución, pero no define qué institución debe dar las autorizaciones donde se practique o promueva la actividad sexual comercial.
Las autoridades de la Gobernación y la Alcaldía se pasan la responsabilidad. Vega, del Sedes, aseguró que no es una responsabilidad de la Gobernación. «Nosotros no damos las autorizaciones para que funcionen los locales donde se ofrecen actividades sexuales, es la Alcaldía la encargada».
Fabián Siñani, director de Coordinación Territorial de la Alcaldía de La Paz, dijo que «la comuna sólo da autorización a actividades económicas donde se expenden alimentos y bebidas alcohólicas, pero no a locales donde se ejerce prostitución. Existe un vacío legal», aseguró. Para Lili Cortez, la representante de las trabajadoras sexuales, las autoridades saben que «donde se ofrece bebidas, se ofrece sexo, por lo que no hay ilegalidad», dijo.
Hay mayoría de locales clandestinos
En la Gobernación, alcaldías de La Paz y El Alto, Sedes y la Policía desconocen el número exacto de locales donde se oferta la actividad sexual en ambas ciudades. Por lo que estos espacios, en muchos casos, son precarios, antihigiénicos e ilegales. Existen los night clubs (con shows de striptease), whisquerías (con servicio de compañía), privados (para hacer pieza) y los»de remate».
El recorrido por uno de los locales de El Alto
El intenso frío que se siente en la ciudad de El Alto a las 22.30 no frena la actividad de los lenocinios de la zona 12 de Octubre. Tienen una luz roja que los distingue de otras viviendas y al ingresar es como si uno se transportara a un mundo oscuro, de miradas esquivas, fuertes olores y sexo.
En uno de locales, al que La Razón tuvo acceso, hay una pista de baile sobre el cemento. Algunos clientes bailan con mujeres al compás de la cumbia de moda, pero son pocos, la mayoría prefiere ir «directo al grano». El olor a cerveza, singani, ron y cigarro es evidente y se impregna a la ropa. Unos metros más allá hay un callejón donde varios hombres entran y salen entre la oscuridad.
Frente a frente, en pequeñas puertas, las mujeres, algunas vestidas con pequeñas minifaldas, esperan paradas y brindan una sonrisa a los potenciales clientes. El objetivo: «hacer pieza».
El servicio sexual tiene un costo de Bs 25. «Si quieres algo más son Bs 10 adicionales y así va subiendo el precio», contó a La Razón Cristina. Tras recibir la paga por cada servicio, las mujeres deben entregar Bs 15 al dueño del local. Se quedan con sólo Bs 10. Para conseguir un mínimo de Bs 100 de ganancia, deben estar al menos con 10 hombres por noche.
En pequeñas habitaciones con paredes, que hace años perdieron su color, hay pintarrajeados números de celular. En un catre de una plaza se reciben a los eventuales clientes. Sobre un pequeño velador, se observa un rollo de papel higiénico y preservativos, para prevenir infecciones.






