«Creemos que ya superaron los problemas de salud y ahora reciben apoyo psicológico para superar el trauma sufrido. Ellas no hablan mucho sobre su familia», dijo ayer el director del hospital infantil de Punata, Vladimir Rojas. Las dos hermanas permanecerán unas dos semanas más en el nosocomio, y después serán transferidas a un hogar de acogida.
Según el galeno, cuando las niñas hablan es para pedir comida. «Comen harto, ya juegan. Evelyn ya está caminando, la menor (María) está estable y físicamente bien. Una psicóloga evalúa a las menores de edad, conversa con ellas para detectar qué necesitan, si hay deficiencias motrices».
Las hermanas, que ya salieron de la Unidad de Terapia Intensiva, fueron halladas cuatro días después del ataque criminal, junto a los cuerpos sin vida de su madre Claudia F. y su hermano Máximo. Ambas estaban en coma y tenían severas fracturas en el cráneo provocadas por el mismo combo que usó el asesino para matar a su madre y a su hermano mayor.






