La Alcaldía de La Paz desestimó estos temores, aunque el Concejo anunció que trabajará un proyecto de ordenanza para reubicar a los areneros a lugares menos urbanizados. «Estamos preocupados porque esto se podría caer al río», dice Wálter Zalles, vecino del condominio Rivero, que se halla al inicio de la calle 27 y donde viven 30 familias.
Urbano Huanca, recién elegido dirigente vecinal del barrio Ventilla, recuerda que un muro, que estaba al lado de la cancha de la zona, una cuadra más arriba, cayó al río durante la pasada época lluviosa.
Para el vecino Germán Soto, los areneros erosionan la estructura del cerro sobre el que se apoyan algunos domicilios de ese barrio paceño. «Siempre hubo reclamos por el lavado de arena y por cómo el cerro se va erosionando. Los areneros indican que tienen su sindicato y en la Alcaldía siempre nos dicen: ‘vamos a tomar cartas en el asunto’», añade.
Samuel Flores, quien también vive en Ventilla, es más cauto. «Debería hablarse sobre esto, lo que pasa es que recién han sido posesionados los nuevos dirigentes de la zona, aunque tengo entendido que los de la calle 27, al inicio de Mecapaca, ya hicieron la denuncia».
Areneros. Julio Mollinedo es dirigente de la Asociación de Areneros Nueva Esperanza, que trabaja en los márgenes del río Irpavi, frente al cerro donde los vecinos denuncian la erosión.
Él da cuenta de que su asociación tiene autorización para trabajar en esa zona, aledaña a Calacoto. «Nos parece una exageración que se hable que sus casas se van a caer. Nosotros no estamos erosionando nada, trabajamos aquí hace unos 35 años y tenemos permiso», sostiene.
El dirigente admite que hace una semana hubo un reclamo de los vecinos de Ventilla, pero debido al ruido que provocaban al cargar piedras a una volqueta.
«Decían que no les dejábamos dormir, pero ese problema se solucionó. Como dije es una exageración eso de que estamos cavando la tierra», insiste Mollinedo. Según señala, unos 1.000 areneros trabajan en el río Irpavi. Este material es un insumo fundamental para las construcciones.
No obstante, la presidenta del Concejo Municipal, Gabriela Niño de Guzmán, anuncia que se trabajará en un proyecto de ordenanza para que los areneros sean reubicados en sectores menos urbanizados de la ciudad. En la actualidad, la Asociación Nueva Esperanza trabaja justo al lado de los barrios de Calacoto y Ventilla.
«Nos preocupa porque pueden ser factores de desestabilización. Trabajaremos primero para ver cuáles son los lugares de donde sacan la arena. Yo no quiero perjudicarlos, pero deberían ir a otros sitios menos urbanizados y, además, que efectúen una explotación de áridos controlada», dice.
Niño de Guzmán comenta que en el pasado, era el Ministerio de Minas el que otorgaba los permisos para este tipo de actividades, y que ahora debe ser la Alcaldía.
El 19 de febrero, el presidente de la junta vecinal de Campo Verde, Achumani, Ramiro Chacón, denunció que un grupo de areneros construyó una estructura para lavar arena en el río Jerenko, cubrieron con arena los muros de encauce del caudal y lo taparon.
Bs 650 por un camión de arena
Costos
Una camionada de arena fina puede llegar a costar Bs 650, mientras que la arena corriente está en Bs 600.
Útil
La arena es uno de los productos indispensables para la construcción. Hay gran demanda en La Paz y El Alto.
Campo
«La cancha de la 26», así se llama un campo deportivo de tierra de la zona Ventilla sobre la calle 26 de la avenida Mecapaca y que marca precisamente el límite entre el cerro y el río Irpavi en la zona Sur de La Paz.
La Alcaldía dice que no existe peligro
El geólogo de la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos de la Alcaldía de La Paz Pavel Mareño explica que la zona Ventilla, al lado de Mecapaca, es estable por lo que no existe peligro de deslizamiento.
«Este lugar es bastante sólido, porque es parte de la Formación La Paz, que es una de las más estables. Los areneros no ponen en riesgo esas casas», añade. Mareño cree que quienes temen que el cerro de deslice es gente «muy susceptible y, como dije, no va a suceder nada».
Vecinos de ese barrio, al sur de la ciudad, expresaron su preocupación porque temen que los areneros estén erosionando el cerro, que es una especie de pared natural sobre la que construyeron algunas edificaciones.
Moradores de Ventilla denuncian que los areneros que trabajan en el río Irpavi no tienen autorización y que las veces que plantearon este problema no les habrían hecho caso en la Alcaldía. Sin embargo, se informó que este sector paga patentes a la Alcaldía y que sus concesiones están en regla.





