La catedral de San Pablo, uno de los edificios más emblemáticos del paisaje urbano de Londres, se mostró por primera vez el jueves sin andamios, tras la conclusión de unas obras de restauración que duraron 15 años.
El templo actual, construido entre 1675 y 1710, después del gran incendio que asoló la capital británica, bajo la dirección del arquitecto Christopher Wren, fue el edificio más alto de la capital hasta 1964. El edificio, que sobrevivió a los bombardeos alemanes durante la II Guerra Mundial que destrozaron barrios enteros de Londres, es una mezcla de estilos neoclásico y barroco.
Su famosa cúpula de 86 metros, inspirada en la de la basílica de San Pedro de Roma, sorprendió inicialmente a sus contemporáneos, más acostumbrados a las flechas de las catedrales góticas. Las obras de restauración, que costaron 65 millones de dólares, se terminaron a tiempo para la celebración del 300 aniversario del edificio con una misa solemne el martes.
La blanca piedra exterior, ennegrecida por años de polución, fue limpiada, y todo el interior fue restaurado, incluidas los frescos que reproducen escenas de la vida del apóstol. La imponente catedral de San Pablo albergó en 1981 la boda del príncipe Carlos con Lady Diana Spencer.






