El proyecto de la Zona Rosa, que debía instalarse en Senkata, está archivado por la presión vecinal de ese barrio, que logró la aprobación de una ordenanza municipal que de manera expresa prohibió la construcción de ese centro de prostitución en aquella zona.
La Dirección de Seguridad Ciudadana del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto, elaboró un perfil de proyecto para la construcción de la Zona Rosa.
Dayler Zurita, director de esta unidad, dijo que el perfil contempla un área cerrada con un muro perimetral, de modo que las actividades que se realicen en su interior no sean expuestas al vecindario.
Adentro se instalarían los locales de atención y servicio sexual, viviendas para las trabajadoras sexuales, centro de salud y retén policial.
Los dueños de lenocinios de la zona 12 de Octubre compraron un terreno de 16.000 metros cuadrados en Senkata y manifiestan tener un proyecto de construcción de la zona, pero con sólo 18 locales, la misma cantidad que funciona entre las calles 7 y 10 de la Jorge Carrasco en la zona 12 de Octubre.
«En caso de que se quiera construir más locales deberá subir el precio, ya que de inicio éste tenía un costo de 200.000 dólares, pero también hay que tomar en cuenta que el material ha subido y que de repente hay más locales que se quieren sumar», comentó uno de los dueños de nombre Javier.
Entre las características de cada local se encuentra un salón con habitaciones para el trabajo de las meretrices. En el segundo piso habitaciones para cada una de las trabajadoras sexuales, con todos los servicios incluidos, como baño, cocina y una sala de estar.
Menores. Los dueños de los lenocinios indican que no se permitirán niños, ya que existirá una villa o ciudadela cerrada con un muro de tres metros de alto y con seguridad privada.
«Va a generar comercio, porque ellas y los clientes van a necesitar comida, alojamientos, transporte y otras cosas que un ser humano necesita».
Para Zurita, una Zona Rosa es urgente y necesaria, así como una norma clara para el funcionamiento de lenocinios y la actividad del comercio sexual.
«Pedimos que si hay algún vecino o junta de vecinos que esté interesado en dar terrenos, porque los proyectistas o dueños del proyecto van a pagar por este terreno, hagamos una Zona Rosa y no podemos negar que para algunas personas la prostitución, es un mal necesario», subrayó el Director de Seguridad Ciudana.
Los concejales sonsultados por este medio de comunicación dijeron que sería importante la creación de una Zona Rosa, pues así se evitarían que los lenocinios estén cerca de colegios y centros de salud.
Las trabajadoras sexuales de esta ciudad se manifestaron en contra de la Zona Rosa, por sonsiderarla discriminatoria a las mujeres de la noche.
«Menos mal se ha sacado una ley en contra de la discriminación, porque eso estarían haciendo con nosotras al llevarnos a un lugar y aislarnos», sostuvo Lily Cortez, presidenta de la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (OTNB).
El local Alambra, declarado patrimonio
El 2006, la Gobernación de La Paz declaró patrimonio cultural y turístico al lenocinio tipo barra americana La Alambra, ubicado en la avenida Jorge Carrasco.
La resolución determina: «Denominar producto turístico constituido al paseo situado en la zona 12 de Octubre, avenida Jorge Carrasco N° 51 compuesto por las siguientes actividades de esparcimiento social y diversión, restaurante, discoteca y espectáculos internacionales, whiskería Alambra».
Esta determinación impide a la Intendencia Municipal de la ciudad de El Alto realizar inspecciones a esta actividad en el sitio. «Hemos intentado hacer una inspección en el lugar para saber si hay irregularidades, pero nos han mostrado este papel en el que no nos faculta para intervenir», señaló el intendente Richard Oblitas.
La autoridad se manifestó contrariada por esa decisión, pues «se trata de la salud y seguridad de la población, que le pregunten a la gente si están de acuerdo que este tipo de negocios sean considerados patrimonios turísticos, cuando en realidad deberíamos estar promocionando museos, miradores, plazas, parques, entre otros».
Algunos vecinos del sector se mostraron sorprendidos por esa resolución de la Gobernación paceña. «Es una vergüenza que se den este tipo de acreditaciones a estos negocios, pareciera que están pagando para hacerlo y eso también hay que investigar», manifestó, por ejemplo, Rodrigo Ayala, vecino de Villa Dolores.






