La Jungla, que fue inaugurada ayer en la noche, generará 200 fuentes laborales directas, distribuidas en producción, cocción, atención, distribución, seguridad y administración; y además 400 empleos indirectos.
El propietario de este proyecto, Alejandro Yaffar, el mismo del Hotel Alexander, explicó que cada restaurante tendrá entre 12 y 15 empleados, y otro grupo se encargará de la parte administrativa de esta nueva oferta.
Entre los restaurantes se encuentran pollos Copacabana, Planet Pizza, El Toro, Casa Criolla, Chifa Box, Salamandra de comida mexicana, heladería Delizia, un restaurante con comida peruana, hamburguesas y confitería. También hay venta de pipocas, algodones y algunas golosinas.
Cada uno de estos servicios se realizará entregas a domicilio, por lo que se firmó un convenio con una empresa de radiotaxis.
Capacidad. El lugar podrá albergar a 300 comensales, distribuidos en 21 mesas familiares para seis personas, 33 mesas con capacidad para cuatro clientes y taburetes en las barras o mostradores de los locales. Los restaurantes están ubicados en el 2do y 3er piso de un nuevo edificio de cuatro plantas, edificado al lado del Hotel Alexander. En la planta baja existe una galería comercial.
Para llegar a los restaurantes se cuenta con cuatro accesos: una grada mecánica, dos graderías laterales y un elevador mecánico. Hay dos baños, uno para damas y otro para varones, que se encuentran en la planta baja del parque de comidas, al lado de una sala de juegos electrónicos con, al menos, 40 máquinas.
Proyección. «A El Alto se lo estigmatizó mucho con temas de inseguridad y pobreza, pero se ha visto que hay gente que puede acceder a este tipo de restaurantes que además ofrece un ambiente salubre», destacó el gerente propietario.
«Ésta es una urbe que está preparada para todo tipo de actividades financieras e industriales, tiene un nivel de movimiento económico muy importante, merece que se invierta en ella y cuente con este tipo de servicios», agregó.
Sin embargo, no quiso brindar detalles sobre el costo de la inversión, el costo de alquiler que pagará cada uno de los concesionarios y tampoco el precio de los platos que se ofrecerán. «Lo importante no es la inversión sino el significado social para la urbe alteña».
Aunque los empleados de los restaurantes adelantaron que los precios serán más baratos que en La Paz.
Seguridad para los clientes
Seguridad
Habrá personal de seguridad en el lugar para resguardar a los clientes y a la infraestructura durante las horas de cierre.
Calor
El lugar no cuenta con sistema de calefacción, pues serán los mismos restaurantes los que calienten el ambiente.






