Cerca a las 21.00 del miércoles, personal de Homicidios realizó el levantamiento legal del cadáver de Mamani, quien vivía solo. El coronel Hernán Rodríguez, director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), informó que la causa del fallecimiento según el examen forense, «es asfixia mecánica por aplastamiento».
La vivienda de Mamani, hecha con pedazos de calaminas, no tenía ni siquiera un metro de alto. Adentro había una payasa donde dormía y algo de ropa. Cocinaba al aire libre en una fogata alimentada con restos de maderas. Como medio de subsistencia, recolectaba de la basura bolsas y botellas de plástico venderlas.
Según la versión de los vecinos, una volqueta descargó escombros en el lugar el lunes, con tal mala suerte que cayeron sobre la casa. Eva Tarqui, su nieta, lo encontró muerto la noche del miércoles. Según contó a La Razón, de la tierra salían sus manos inertes, con las que intentó mover los desechos para poder respirar.
Los bomberos que lo rescataron contaron que tenía la boca llena de tierra y sus pantalones mojados. Elizabeth Tarqui, otra de sus nietas, contó que durante 30 años, Mamani fue cuidador de una vivienda en la avenida 6 de agosto, IV Centenario. El dueño José Mamani, quien vivía solo, falleció y la casa comenzó a deteriorarse, hasta que uno de sus muros se desmoronó debido a las lluvias, por lo que el viejo cuidador decidió reconstruirla con su bono de vejez.
«Hace tres años apareció la supuesta esposa del dueño, Ana Laura M., quien echó a mi abuelo de esa casa, entonces vivió conmigo en El Alto, pero luego de seis meses se fue e hizo una carpa para vivir», expresó la segunda nieta.
Ana Laura M. dijo que la casa le perteneció a su padre. «Soy su hija, nunca eché a Mamani, le pedí a sus nietas que se lo lleven porque había manoseado a mi hija», relató la mujer. La víctima fue sepultada ayer.
Quería recuperar su dinero
La familia de Segundino Mamani insiste en que no lo abandonó. Él decidió vivir en la casucha en la Zavaleta para que la heredera de la casa en la que invirtió su renta de vejez le devolviera lo gastado. Según sus nietas la suma es de Bs 5.000, Ana Laura M. niega la deuda.






