«He tomado un minibús de la calle 53 de Chasquipampa y me cobró Bs 1,50. Cuando llegamos a la 21 de Calacoto el voceador nos dijo que estábamos servidos. Ese momento cambió su disco y anunció que los que quieran continuar el viaje tenían que pagar Bs 2,30 más hasta la Pérez», contó a La Razón Anastasia Condori, una vecina afectada por el «trameaje» .
El hecho ocurrió el 28 de junio a las 11.00, los usuarios protestaron, discutieron a gritos con el conductor y su ayudante, pero no lograron que el vehículo prosiguiera con su ruta de parada y parada.
Aunque la afectada no pudo tomar nota de la línea que incumplió con su recorrido, lo que si identificó es que el coche pertenecía al Sindicato 14 de Septiembre, pues es el único que brinda los servicios de minibuses al sector con nueve líneas (201, 257, 291, 343, 385, 800, 818, 825 y 844).
A ellas se suman los motorizados del Trufi 1, los que brindan servicio con las líneas 404, 405, 419, 432 y 483. El Sindicato Litoral , con los buses 42 y 44 y el micro 155.
Similar vía crucis sufren los vecinos de Huayllani y la Meseta de Achumani, quienes, aparte del «trameaje», deben lidiar con el incumplimiento de horarios y la poca cantidad de unidades que trufis y minibuses disponen para el sector.
El sindicato Litoral tiene asignado para Achumani el Micro A, que debería llegar a Huayllani, pero que rara vez cumple su recorrido dicen los vecinos, y el minibús 263. Se habilitó para la Meseta el 238. Además, la línea de trufis Litoral habilitó cinco líneas más (400, 401, 438, 440 y 449). «En la mañana son pocos, pero a las 18.00, como hay bastantes pasajeros, llegan más movilidades, pero sólo van hasta San Miguel», contó Raúl Prieto, vecino de la Meseta de Achumani.
El Sindicato 8 de Diciembre implementó 11 líneas (214, 278, 376, 393, 808, 834, 898, 911, 359, 887 y 962). Las nueve primeras tienen la obligación de llegar a los sitios alejados, luego de Huayllani, y las tres últimas son las únicas que llegan hasta Las Lomas de Achumani.
«Luego de las 18.30 los pasajeros tiran puertas, insultan a los choferes y éstos responden. Estas riñas se ven todos los días y me da la impresión de que los pasajeros se están acostumbrando a que los boten aquí», cuenta Luisa Peña, vendedora de San Miguel, cuyas palabras retratan las penurias de quienes viven en Achumani o Chasquipampa.
Los moradores de Alto Irpavi e Irpavi II también sufren el mismo trato, la parada de sus «tramos cortos» es la calle 12 de Calacoto. En este caso, son los trufis los que aprovechan, ya que cobran hasta Bs 2,50 desde ese punto para entrar o salir a las dos barrios citados. «Por eso tenemos que venirnos temprano, porque después entrar o salir de esta zona es otro presupuesto», dice Pedro Quino vecino de Irpavi II.
Esta situación se arrastra desde que la Cumbre del Transporte determinara el 2 de junio congelar las tarifas y declarar ilegales los recorridos por tramos. «Hemos recibido quejas, estamos preparando los operativos, pero nos falta el personal para realizar estas actividades», expresó el director de Sistemas Viales de la Alcaldía, Eduardo Cortés. Justamente para corregir esta falla, la Alcaldía decidió reclutar al menos 150 jovenes que trabajarán como Reguladores Viales. Este equipo tendrá a su cargo el control del cumplimiento de la Ordenanza 109/2010, que dispone dónde están las paradas y cuáles son los horarios que debe cumplir el transporte público.
Criterios. Antonio Sea, dirigente del Trufi 1, negó que su gremio esté implementando el «trameaje» y, sobre las tarifas, manifestó que sólo se eliminaron los remates. «Tenemos operativos de control todos los días». Similar criterio fue vertido por Julián Manzaneda, ejecutivo del Sindicato Litoral
Sin embargo, durante el recorrido realizado por La Razón para elaborar esta nota, se abordó un trufi de esta línea en la 21 de San Miguel para ir hasta la 53 de Chasquipampa. A la periodista le cobraron Bs 1.50, pero al fotógrafo, Bs 2,50.
Pese a ello, al menos siete conductores reconocieron que no faltan «mañudos que aprovechan hacer tramos en la mañana y después de las 18.00», aunque señalan como culpables a los del transporte libre.
Álex Quenta, constructor que vive en Pasankeri y que a diario se traslada a Huayllani, donde esta su fuente laboral, cuenta que «en la mañana tomo un minibús con Bs 1,50 hasta el Centro. De allí, subo a otra movilidad que me trae hasta la Meseta, porque los que vienen a Huayllani o no hay o están llenos».
Sin embargo, después de las 18.00 no hay ningún munibús que lo lleve de Huayllani a San Miguel, porque no hay líneas que hagan tramos completos por Bs 1,50, de ahí toma otro vehículo para llegar al Centro con Bs 2,30 y, finalmente, del Centro a Pasankeri aborda una tercera movilidad que le cobra Bs 1,50.
Celso Fuentes, que vive en la Meseta, cuenta que para evitar el abuso camina con monedas en los bolsillos y paga lo que dice la Alcaldía.
«Una vez, un alterado quiso pegarme por 50 centavos, pero me safé. Es una pena que tengamos que correr riesgos para evitar los cobros excesivos», opinó el ciudadano.
Sindicatos reciben quejas de usuarios
Tanto el Trufi 1 como el Sindicato de Transportes Litoral tienen las líneas 2785006 y 2793408, respectivamente, para que los pasajeros denuncien maltrato, cobros excesivos o la imposición de tramos cortos de sus afiliados.
«Son 15 días de suspensión para los infractores», expresó Antonio Sea del Trufi 1, mientras que Julián Manzaneda dijo que Litoral sanciona estas conductas con «suspensión de 20 días». En ambos casos los usuarios deben dar el número de placa y el nombre del conductor.
Vecinos denuncian a 47 líneas por el mal servicio y maltrato
El Sindicato Litoral es el más denunciado, ya que tiene quejas contra 13 líneas
Mal servicio, alteración de rutas, abandono de pasajeros, cambio de discos, maltrato o incremento de pasajes. La Unidad de Sistemas Viales del Gobierno Municipal de La Paz tiene denuncias contra 47 líneas del transporte público de las 126 que operan en el macrodistrito Sur.
«Hay 47 líneas que han sido observadas por ciudadanos que realizaron denuncias individuales y por las juntas de vecinos que cuestionan la mala calidad del servicio que prestan los conductores», informó el coordinador de Sistemas Viales de la Alcaldía, Marco Fuentes.
Según registros oficiales, las denuncias están dirigidas principalmente contra el Sindicato Litoral, que acumula quejas contra 13 líneas de minibuses (231-246-248-258-263-273-292-340-959-902-819-380-368), por abandono de pasajeros y cambio de discos. A ello se suman denuncias a choferes por ignorar a ancianos y niños que intentan abordar sus vehículos.
También hay reclamos contra 12 líneas de trufis de este mismo sindicato (400-401-407-470-437-438-439-484-452-440-441-450), por incremento arbitrario de pasajes en tramos cortos (de Bs 1,50 a Bs 2 y hasta Bs 2,50); y contra la línea de carrys 912, que no presta servicio.
Despúes se ubican las nueve líneas de minibuses del Sindicato Minisur (207-213-260-922-288-308-804-826 y 275, ésta última es la que tiene quejas reiteradas por el abandono en San Miguel de los pasajeros que vienen del Centro).
Los minibuses 242, 817, 887, 911 y 200, afiliados al Sindicato 8 de Diciembre, tienen quejas por mal servicio y porque la cantidad de sus unidades es insuficiente para cubrir la demanda vecinal. El Sindicato 14 de Septiembre tiene reclamos contra cuatro líneas (291, 818, 901 y 969) por la alteración de sus recorridos y la línea 965 del Sindicato Palca-Río Abajo tiene denuncias por el cobro de hasta Bs 3 por el trayecto Lipari-calle 8 de Calacoto (debería ser Bs 2) y el abandono de pasajeros.
Sin embargo, para sancionar a los infractores, la Unidad de Sistemas Viales recuerda a los usuarios que es insuficiente registrar el número de la línea. «Es importante que las personas se acostumbren a tomar la placa del coche infractor. Las personas ya comenzaron a identificar las placas y tenemos 120 denuncias de este tipo en la ciudad», declaró.
262 líneas tienen problemas
La Unidad de Sistemas Viales de la Alcaldía de La Paz reportó que los ciudadanos formalizaron denuncias contra 262 de las 540 líneas de transporte que operan en el municipio por malos tratos, incremento de tarifas y alteración de sus rutas.






