El Museo del Pene de Islandia, que exhibe desde falos gigantescos de ballenas hasta los microscópicos testículos del ratón de campo, hace un inventario de este órgano masculino en todas las (des)proporciones y acaba de poner en una vitrina su primer ejemplar humano.
«Éste es el más grande», muestra el fundador y conservador del museo islandés, Sigurdur Hjartarson, refiriéndose a un enorme tubo de plexiglas que contiene una masa blancuzca, grande como un tronco y largo como un hombre.
Este pene es de un gran cachalote, pesa 70 kilos, mide 170 centímetros y flota en formol, no es más que «la parte externa», explica Hjartarson.
«En realidad, el pene completo podría tener cinco metros y pesar entre 350 y 450 kilos. Evidentemente, el animal del cual proviene pesaba alrededor de 50 toneladas», afirma riendo tras su barba este director de escuela jubilado de 69 años.
Este órgano es tan sólo uno de los 276 especímenes expuestos que proceden de 46 mamíferos de Islandia y de algunos invitados estrella extranjeros, en el que es considerado el único museo del pene del mundo, perdido en la pequeña aldea pesquera de Husavik, en la costa norte de Islandia, al norte de Europa.
La salita está llena de probetas y bocales de vidrio de todas las formas y todos los tamaños imaginables. Estos contienen los miembros de ballenas, delfines, morsas, salmónidos, morsas, machos cabríos, osos blancos y ratas, entre muchos otros.






