Felicia Aguilar, comerciante de chorizos y patitas, fue remitida ayer a la cárcel de mujeres de Obrajes imputada por el delito de atentar contra la salud pública de la población. La determinación fue asumida en una audiencia de medida cautelares.
Éste es el primer caso en el que una persona es privada de libertad por el delito de atentar contra la salud pública, dijo el asesor jurídico de la Alcaldía de La Paz, Mauricio Berdeja, quien aseguró que las investigaciones continuarán hasta determinar los espacios donde comercializaba los productos .
La vivandera era dueña de una fábrica clandestina de chorizos en la zona de la Periférica, donde la Intendencia Municipal encontró miles de chorizos que eran elaborados con carne en estado de descomposición y patitas de cerdo en putrefacción.
La audiencia de la comerciante de chorizos se desarrolló en medio de gritos de los vivanderos de la plaza Villarroel y el estadio Hernando Siles, quienes aseguraron que Aguilar no entregaba los chorizos a estos grupos. «Los chorizos son artesanales y son fabricados en El Alto, desmentimos totalmente que ella (Felicia Aguilar) nos entregue los chorizos», dijo Mercedes Zegada.
Otra de las comerciantes aseguró que Aguilar es concesionaria de varios puestos de venta, incluso en escenarios deportivos, pero no en el caso de la plaza Villarroel.






