El campesinado, instrumento social para la consolidación del cambio que propugna el Gobierno, ha expresado, a través de su dirigencia, su intención de constituirse en el puntal que «garantice para siempre» la conquista del poder.
«Los campesinos, los pobres, hemos tenido la capacidad de gestar un nuevo gobierno. Hemos visto algunos letreros que dicen ‘el primer Presidente indio y el último’; éste es un sueño de los oligarcas que nunca se va a cumplir porque estos indios, estos campesinos, tomarán el gobierno y se quedarán definitivamente; nuestra misión es consolidar y ser garantes de este proceso», dijo Roberto Coraite, ejecutivo de la Confederación de Campesinos.
El discurso de Coraite, con motivo de la celebración de lo que el Ejecutivo llamó desde el 2010 Día de los Pueblos Originarios (en reemplazo del Día del Indio), fue pronunciado ayer ante una masiva concentración de los trabajadores del agro en el municipio de Villa Tunari (Cochabamba).
El motivo que los reunió fue la emisión de dos decretos para la implementación de la recientemente promulgada Ley de Revolución Productiva Comunitaria, evento que contó con la presencia del presidente Evo Morales y del vicepresidente Álvaro García.
Coraite propugnó, además, la necesidad de cambiar la Ley INRA (cuya aplicación benefició, en el primer periodo de Morales, en especial a los indígenas de tierras bajas) y la Tesis de Pulacayo (doctrina que en 1946 configuró un proyecto para la toma del poder por parte del proletariado).
Argumentó que el tiempo de los mineros pasó y que ahora «las organizaciones que han asumido la responsabilidad (de los cambios en el país) son las campesinas».
Conalcam. La Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), entidad conformada por campesinos, colonizadores y cocaleros, que surgió a principios del 2007 para enfrentar las protestas de la oposición en contra del Gobierno, se constituyó el 2010 en una instancia, no sólo de control político, sino en el espacio para presentar y discutir las demandas sociales y nuevas políticas de Estado.
De hecho, además del propio Coraite, Morales afirmó ayer que la nueva ley del sector agropecuario fue elaborada en consenso y participativamente.
«Este nuevo proceso no es de Evo, no es del compañero Álvaro; momentáneamente estamos acá Presidente y Vicepresidente, pero por encima de cualquier reivindicación (individual), primero están nuestros principios. Si entendemos eso, esto (la conquista del poder) será de por vida, el movimiento indígena-originario (será) dueño absoluto de esta nueva tierra», expresó el Mandatario.
«Si su hermano Presidente se equivoca, ustedes se debilitarán; si ustedes se fortalecen sindicalmente, orgánicamente, también el proceso se fortalecerá», añadió. De acuerdo con el Jefe de Estado, «nadie puede adueñarse» del proceso porque el sacrificio hecho en el pasado por «los antepasados» compromete a los sectores sociales a consolidar su proyecto.
A su turno, el Vicepresidente puso en relieve que el movimiento indígena-originario haya asumido la conducción de Bolivia, un modelo de gobierno que —aseguró— otros países quieren imitar.
En 1937 «se instauraba un Día del Indio», recordó, «hoy ya no hablamos del indio, hoy nos llaman aymaras, quechuas, mojeños, trinitarios, yuracarés; son 36 naciones y pueblos. Los llamados indios tienen hoy, por primera vez, una Constitución que recoge, con nombre y apellido, su identidad».
La CSUTCB plantea una nueva tesis ideológica
El ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Roberto Coraite, dijo que llegó la hora de plantear una nueva tesis ideológico-doctrinaria en reemplazo de la Tesis de Pulacayo, porque los mineros «ya no son la vanguardia» de los procesos de cambio.
«Hemos decidido la nueva tesis ideológica, adecuada a la nueva realidad, y la Confederación y los sectores trabajamos en ello. De aquí a un poco tiempo debemos tener una nueva doctrina para sustituir a la de Pulacayo», dijo Coraite.
«Definitivamente ya no son los mineros la vanguardia ni la retaguardia (de los procesos), por supuesto son actores, pero las organizaciones que han asumido la responsabilidad son las campesinas», agregó.
En respuesta, el ejecutivo de los trabajadores mineros de Bolivia, César Lugo, cuestionó las aspiraciones de los campesinos con el argumento de que los obreros, a diferencia del campesinado, buscan el bien común y no sectorial.
«La Federación de Mineros siempre fue la vanguardia en las luchas por las necesidades de todo el pueblo y no sólo por mantener a un gobierno en el poder», reflexionó. La Tesis de Pulacayo (1946) plantea que el proletariado se constituye en la clase social revolucionaria por excelencia. Esta tesis configuró un proyecto para la toma del poder por parte de la clase obrera.






