«¿Qué estás pensando?» Miles de adolescentes responden cada día a esta pregunta en Facebook, una red que es tan refugio para tímidos y escaparate para narcisistas como dolor de cabeza para unos padres alarmados por los estudios que relacionan la plataforma con fracaso escolar y depresión.
El último en advertir sobre los efectos negativos de Facebook en los más jóvenes ha sido Larry Rosen, un investigador de la Universidad de California especializado en redes sociales que intenta explicar cómo se comporta la generación «nativa digital» a sus predecesoras: las que conocieron el mundo sin tuiteos, internet, ni teléfono celular.
Desde que se popularizó Facebook, y como había ocurrido antes con los videojuegos o los mensajes de texto, comenzó a temerse que la adictiva red afectara al rendimiento escolar de los jóvenes. Ahora Rosen no sólo lo confirma, sino que añade miedos: uno de sus estudios asocia la plataforma con la falta de empatía, el narcisismo, y la depresión en la adolescencia.
No obstante, el tipo de investigación —basada en cuestionarios respondidos por 1.000 adolescentes— no permite identificar el orden de los factores: ¿Facebook provoca ciertos trastornos psicológicos, o es más popular entre los adolescentes que los sufren?
Ferran Masip, psicólogo clínico por la Universidad de Columbia, descarta que Facebook, por su naturaleza, pueda «causar algo», pero considera que sí puede potenciar una predisposición. Es el caso de los que tienen rasgos narcisistas, que encuentran en la plataforma una «gran herramienta» para alimentar este trastorno de la personalidad.






