Si no son escuchados, amenazan hoy con tomar los pozos y cerrar las válvulas de paso, lo que dejaría sin el líquido a más de 8.000 familias de la zona Sur de Cercado, informó el gerente del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa), Hernán Ayala.
El Paso es una localidad de Quillacollo y las medidas de hecho están dirigidas a presionar a las autoridades municipales de Cercado y Semapa. Desde el mediodía de ayer, los pobladores alzaron barricadas a la altura del kilómetro 10 de las avenidas Blanco Galindo y Capitán Ustáriz, y cerraron el tráfico argumentando que la explotación de agua provocó que su tierra se vuelva infértil y que no puedan sembrar.
«Tenemos derecho de recuperar nuestros pozos. Hace 20 años que se han llevado el agua a Cercado a cambio de nada, han hecho un daño al medio ambiente y por culpa de ellos en El Paso no se produce nada», protestó Placido Molina, dirigente del Distrito 8 de El Paso.
Cerca de las 18.00, los bloqueadores dejaron el paso expedito. «Declararon un cuarto intermedio hasta las 11.00 de mañana (hoy) a la espera de una reunión con los 11 concejales de Cercado, hemos acordado que las autoridades del municipio los van a escuchar», informó Feliciano Vegamonte, coordinador con Movimientos Sociales de la Gobernación, que comprometió la presencia del pleno del órgano deliberante.
Negociación. La plaza central de El Paso será el centro de reunión donde los pobladores del Distrito 8 harán escuchar sus demandas. «Estaremos todas las autoridades», dijo y anunció que gestionará la presencia de autoridades nacionales que ayuden a solucionar el conflicto.
Para los movilizados, el evitar más bloqueos y la toma de las válvulas sólo se logrará con la devolución del agua a la localidad.
La demanda surgió hace meses y fue planteada por autoridades municipales de Quillacollo, que reclamaron el agua de los pozos, que abastece a los barrios del Sur de Cercado. Los terrenos donde fueron excavados fueron entregados en comodato por 30 años a Semapa, empresa que invirtió en la perforación de los pozos.
Quillacollo desconoció el convenio, alegando que la nueva Constitución Política del Estado «declara nulo todo convenio y no pueden admitirse comodatos porque el agua es un derecho de todos», dijo Gilmar Terrazas, presidente del Concejo.
La solución quedó en manos de la Autoridad de Fiscalización y Control Social del Agua Potable y Saneamiento (AAPS), que reunió cuatro veces al alcalde de Cercado, Edwin Castellanos, y la alcaldesa de Quillacollo, Carla L. Pinto, sin llegar a acuerdo alguno. Vecinos de El Paso se declararon en emergencia y exigen que se les devuelva el agua para volver a sembrar.
Apuntes sobre el conflicto
Zona sur
Según Semapa, entre 3.000 y 4.000 conexiones quedarían sin servicio por cada pozo cerrado. El 51% del agua distribuida en los barrios del sur proviene de los pozos ubicados en El Paso. El líquido, que no llega a diario, es distribuido dos veces a la semana y por horas.
Tratativas
La Alcaldía de Quillacollo propone compartir el agua y reemplazar gradualmente la provisión con la perforación de uno o dos pozos en el municipio de Cercado o en Quillacollo.






