Desde que la comunidad científica aceptó definitivamente que algunos dinosaurios, como el tiranosaurio rex —representado casi siempre con piel de reptil— tenían plumas, los investigadores se han quebrado la cabeza para tratar de desvelar qué tipo de plumas tenían y de qué forma evolucionaron.
Una nota publicada por El Mundo.es indica que un tesoro del Cretácico tardío, conservado en ámbar, de protoplumas de dinosaurio y de plumas de aves más modernas, ofrece a los investigadores una oportunidad única para examinar la estructura, la función e incluso el color de ese recubrimiento.
Estos especímenes encontrados en Canadá adornaron a dinosaurios y a aves primitivas durante un época que abarca desde hace 70 millones de años hasta hace unos 85 millones.
Abanico. La presencia de pigmentos en las muestras contenidas en ámbar sugieren a los investigadores que las criaturas con plumas pueden haber tenido una gama de coloraciones que van desde transparentes, a con manchas y con colores difusos como las aves modernas.
Los investigadores no pueden determinar aún qué plumas pertenecieron a las aves y cuáles a los dinosaurios, pero dicen que algunas estructuras filamentosas contenidas en las protoplumas son muy similares a las observadas en otros fósiles de dinosaurios que no eran aves. Los descubrimientos indican que la adaptación de las plumas modernas ya había aparecido antes de que los dinosaurios no-avianos se extinguieran, informó El Mundo.es.






