Rolando Gutiérrez C. mató a su bebé de seis meses y luego se quitó la vida. Según su esposa, estaba deprimido, consideraba que su trabajo de albañil era riesgoso y había dicho que prefería matar a sus hijos antes que queden huérfanos.
La tragedia ocurrió en 15 minutos. La esposa, que pidió no ser identificada, contó que salió de su vivienda entre las 06.30 y 06.45. “Fui a la tienda a comprar pan, cuando volví mi esposo estaba ahorcado y mi wawita (bebé) también”.
Cuando retornó a su casa encontró la puerta asegurada por dentro y desde la calle se oía el llanto de su hija de tres años. Golpeó, pero nadie le abrió. “He roto la puerta y cuando entré, él estaba con una bolsa nailon en su cabeza y mi wawita igual”. Tenían los rostros fríos, pero sus cuerpos aún estaban calientes, por lo que los trasladó al hospital más cercano, relató.
Sin embargo, ambos habían fallecido. “Mi esposo me habló en la noche. Me dijo: ‘Cuando yo no esté, van a sufrir mis wawas, no voy a vivir, primero voy a matarlas y después me voy a morir’. Macanas estás hablando, le he respondido, no pensé que iba a hacer esto”, manifestó.
La mujer contó que Gutiérrez creía que en cualquier momento podría perder la vida porque “una vez casi se había caído. ‘No sabes cómo estoy trabajando, no quiero trabajar así’, me ha dicho. Recién nomás consiguió trabajo, quería estudiar”.






