La cruel muerte de tres animales en una protesta de los matarifes de Quillacollo, que demandan la construcción de un matadero, provocó indignación y el rechazo de instituciones protectoras de los animales de Cochabamba, que ayer exigieron sanciones.
Érika Zelada, de la no gubernamental Zooprama, rechazó el sacrificio en vía pública de una oveja, un cerdo y un torillo “por la agresión no sólo a los animales, sino a los seres humanos”.
Las acciones de los matarifes no sólo son rechazadas por el sufrimiento que ocasionaron en los brutos. “El tema es la actitud de las personas que asumen una protesta matando animales, ahí no hay respeto a la vida. Hay formas de llegar a las autoridades sin vulnerar normas y principios”, recalcó.
No es la primera vez que este sector realiza este tipo de sangrientas protestas. En mayo de 2009, arrearon ganado vacuno hacia la Alcaldía, mataron dos reses y usaron la sangre y vísceras para pintar el frontis del edificio.
Pese a la ola de críticas, Jesús Tejada, vicepresidente de la Asociación de Matarifes Quillacollo, justificó la matanza con el argumento de que son ocho años que esperan la construcción de un nuevo matadero, e insistió en que, de no encontrar atención a su demanda, volverán a sacrificar ganado el miércoles 13.






