Los restos calcinados de Yerica Soley Gonzales Quiroga, de 33 años, vocalista de Mariachi del Valle, desaparecida desde el 17 de mayo fueron hallados ayer. Su pareja, Juan Carlos C., de 36, condujo a la Policía hasta el lugar donde los abandonó. “No la he matado, solo la he quemado, no debería haberlo hecho, pero no sabía qué hacer”, relató el sospechoso a la Policía.
Tres días después de su desaparición, el 20 de mayo, familiares de Yerica —divorciada y madre de dos niños— denunciaron la desaparición. Las investigaciones relevaron que Juan Carlos C. fue el último en verla con vida y la fuerza pública lo aprehendió la noche del lunes.
“Él confesó, mostró el lugar donde incineró el cuerpo”, indicó el coronel Jhonny Corrales, subdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba.
En el departamento de Cochabamba se han cometido de enero a la fecha 15 feminicidios y si se comprueba que la joven fue asesinada por su pareja la cantidad se elevaría a 16.
Una comisión conformada por un forense, investigadores, el fiscal y el acusado inspeccionaron la zona de Santibáñez y logró encontrar los restos óseos. “Se ha logrado colectar abundante cantidad de huesos calcinados que van a ser sometidos a estudios para determinar si se tratan de huesos humanos y para confirmar si se trata de la persona desaparecida”, apuntó el comandante de la Policía, coronel Alberto Suárez.
La joven desapareció después de una presentación musical. Su pareja “tocaba la guitarra, además trabajaba como chofer del Taxitrufi 112 que va a Tiquipaya”, informó Corrales.
Relato. Según el aprehendido, Yerica “se inyectó un medicamento y estaba tomando unas píldoras, no sé que era. Había bebido ese día y me dijo: ‘vamos a comprar medicamento para que me haga bien’. Fuimos en el auto, en la puerta de la farmacia se inyectó y luego se tendió en el asiento de atrás”, mientras retornaban a su casa.
“Cuando la toqué ya estaba fría. No sabía qué hacer, agarre el auto y me fui por ahí, andaba sin rumbo”. Camino a Santibáñez, después de recorrer ocho kilómetros, “quería dejarla ahí (en el camino), pero se empezó a rodar, baje hasta el lugar para ver y me quedé sentado”.
Según él, se percató de la existencia de llantas en desuso. “Las he puesto encima, leña más he puesto y prendí fuego. Tardó como dos horas en quemarse, desde las 20.30 hasta más de las 23.00. Quería llevarme las cenizas, pero no se podían sacar, había muchos alambres, saqué lo que no estaba quemado y lo he botado a un pozo”, añadió.






