El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) recordó ayer en Bolivia el Día Mundial de la Alimentación resaltando el apoyo a miles de familias víctimas de los desastres naturales y el desafío de alcanzar el objetivo de “hambre cero” en el mundo.
La directora ejecutiva del PMA, Ertharin Cousin, dijo a través de una nota de prensa, que esa oficina es testigo de los efectos devastadores del hambre en las familias, comunidades y en la economía mundial.
Según el informe del Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2014, el número total de personas con hambre se redujo de 805 millones a 37 millones, y 63 países alcanzaron el objetivo internacional de reducción del hambre antes de 2015.
El PMA destaca que el tema de este año es “la agricultura familiar”, una de las múltiples maneras de apoyar las economías locales para alcanzar la autosuficiencia y a la gente para lograr el “hambre cero” en sus comunidades. En Bolivia, con el programa de país, se proporciona comidas nutritivas en escuelas rurales a 40.000 niños por año en Pando, Tarija y Chuquisaca.
Cada año, unas 4.000 mujeres gestantes y lactantes reciben del PMA una canasta alimentaria junto al bono Juana Azurduy, que entrega el Estado boliviano. Además se aliviaron las necesidades alimentarias de casi 71.000 familias damnificadas por inundaciones.






