El bloqueo vecinal al relleno sanitario de Normandía paralizó el recojo de unas 3.900 (t) de desechos que se quedaron en los centros de abastecimiento y las calles de Santa Cruz de la Sierra. La alcaldesa transitoria Desirée Bravo ingresó pasadas las 16.00 en huelga de hambre en su despacho pidiendo la intervención de la Policía contra los manifestantes. Vecinos de los predios aledaños exigen el cierre del vertedero y la cesión de terrenos para un centro tecnológico.
El gerente de la Empresa Municipal de Aseo Urbano, Johnny Bowles, explicó que la capital cruceña genera 1.300 t de basura, por lo que en tres días ya se acumularon al menos 3.900 t. Bravo explicó que el ayuno es una medida de sensibilización para que la fuerza pública pueda coadyuvar en el desbloqueo de la vía que está interrumpida desde el lunes por un grupo de personas que dicen representar a las juntas vecinales de esa zona.
Cientos de volquetas cargadas con basura están varadas en el ingreso al relleno. Los manifestantes se atrincheraron en la ruta y descartan cualquier posibilidad de abrir el paso a los camiones. La representación de la Defensoría del Pueblo, a través de un comunicado, sostuvo que se deben hacer todos los esfuerzos para el traslado del botadero a un lugar más apropiado y que cuente con todo el equipamiento.
“Estoy preocupada porque se está poniendo en riesgo la salud de dos millones de habitantes. Hemos dialogado con el sector movilizado, pero se resiste a suspender la medida; también acudimos a la Policía, pero no fuimos escuchados”, denunció Bravo. El comandante Departamental de la fuerza pública, coronel Elvis Antezana, dijo, por su parte, que el gobierno local y los vecinos movilizados deben hallar una solución pacífica.






