Wu Rongrong, una de las cinco feministas que fueron encarceladas en China más de un mes por encabezar campañas en defensa de la mujer y la comunidad LGTB, tuvo que cerrar la ONG que dirigía ante presiones de las autoridades.
“Todos los empleados sentían estrés, mucha preocupación. Estaban sometidos a muchas presiones de las autoridades, incluso sus allegados”, explicó a EFE Wu, quien sigue bajo vigilancia del Gobierno.
Wu es fundadora y directora ejecutiva del Centro Weizhiming de Mujeres de Hangzhou, ciudad cercana a Shanghái, una ONG que había abierto en 2014 y que ahora decidió clausurar temporalmente hasta que “se haya calmado la situación”.
“No puedo salir de Hangzhou. Si quiero hacerlo, tengo que avisar con antelación y me tienen que autorizar. Y cada mes tengo que escribir un informe en el que cuente qué hago”, detalló Wu en conversación telefónica.
A pesar de que ella y el resto de sus cuatro compañeras fueran liberadas tras 37 días de cárcel, las autoridades aún mantienen la investigación abierta contra las feministas.
La activista, de 30 años y graduada en trabajo social, dice que, a pesar de la vigilancia y las presiones, va a seguir ayudando a las mujeres que lo necesiten. Las cinco feministas fueron arrestadas de forma previa al Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, cuando tenían pensado realizar una campaña contra agresiones sexuales en el transporte público.






