Desde el lunes, entre dos y tres pacientes internados en el Hospital Obrero de Potosí —que tras 17 días de paro indefinido con bloqueos sufre el azote de la escasez de provisiones, combustibles y medicinas— abandonan voluntariamente ese nosocomio ante la falta de alimentos.
Los enfermos hace una semana que reciben raciones secas y cuando se puede, verduras. Los médicos irán a visitarlos en sus casas para continuar su tratamiento, informa el director de ese centro, Jorge Ochoa. Esta ciudad cumplió ayer 17 días de una huelga solicitando atención del mandatario Evo Morales a su pliego de 26 demandas.
“Cómo es posible que un Presidente indígena no pueda atender a un pueblo sufrido, nuestros hijos están padeciendo hambre, dolor y preocupación, los potosinos no estamos locos para ingresar en estas movilizaciones, estamos solicitando lo justo”, sostiene Julia Pérez, una ama de casa que camina hacia el Mercado Central con la canasta vacía.
Alimentos secos como el chuño, maíz pelado remojado, oca y papa son los únicos productos que se encuentran a la venta y que son parte esencial de la dieta actual de los pobladores de esta ciudad minera de 180.000 habitantes. Quienes transitan sus calles vacías llevan radioreceptores en la mano para conocer si el diálogo entre el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) y el Gobierno en La Paz se instala al fin, lo que les daría un respiro.
Las pocas verduras que llegan hasta las proximidades de los mercados se agotan de inmediato y las mujeres salen en la madrugada para ver si pueden conseguir algo. Comunarios de Chullchuicani se reunieron con el Comité de Movilizaciones del ente cívico para abastecer a la Villa Imperial de verduras y legumbres y como no hay circulación vehicular, traen sus productos en carretillas. La escasez está acompañada por la especulación. El kilo de carne cuesta Bs 60, una cuartilla de papa, Bs 70; y la unidad de tomate, Bs 1.
La poca fruta que se encuentra en las calles potosinas es adquirida de inmediato. Cada manzana vale por lo bajo Bs 1,50, por cada naranja los comerciantes piden Bs 1 y por una docena de plátanos, Bs 9. Debido a la escasez de medicamentos, la representación de la Defensoría del Pueblo despliega una campaña de recolección.
“Se han ido agotando y ahora nos encontramos en necesidad de apelar al corazón humanitario de las empresas farmacéuticas, de las farmacias, y también de los consultorios que tienen muestras médicas para que nos puedan ayudar”, dice el defensor Luis Fernando Martínez.
“La Cruz Roja ha elaborado una lista de medicamentos que se requieren con urgencia, como el paracetamol, antiespasmódicos, antialérgicos, antipiréticos, analgésicos, antigripales para adultos y niños, antitusivos antidiarreícos, sueros glucosados, sueros glucosalinos, curadil, vitamina C, complejo B”, detalla.
La venta de combustible —gasolina y diésel— ha sido paralizada; la distribución de gas licuado de petróleo es regular, aunque para conseguir una garrafa hay que madrugar y hacer colas en las puertas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.
Las entidades bancarias están cerradas y las personas que tienen deudas piden que se solucione el conflicto. Hay financieras que han organizado brigadas móviles para cobrar los montos adeudados para, de esta manera, evitar que sus clientes acumulen multas por falta de pago. Las pocas industrias que operan en Potosí también se sumaron a estas medidas extremas. Solo se ha comprobado que la Planta Metalúrgica de Karachipampa, a siete kilómetros, continúa trabajando.
El día a día en la ciudad minera
Ancianos
Hombres y mujeres del sector pasivo de la minería privada y estatal todos los días y hasta altas horas de la noche organizan las alfombras humanas ante la Gobernación y la Alcaldía, administrados por autoridades del Movimiento Al Socialismo, para impedir que quiebren la movilización.
Velas
Anoche, cientos de potosinos con velas blancas se concentraron ante la catedral a convocatoria de la Iglesia Católica, pidendo paz y diálogo.
Caiza y Vitichi se suman a la huelga
Ayer, las localidades de Caiza y Vitichi, que se encuentran al sur del departamento, se sumaron a la huelga indefinida que mantiene la capital desde el 6 de julio, y anunciaron que comenzarán a bloquear desde hoy la carretera hacia Villazón y Tarija. En el distrito indígena de Coroma, el ayllu Samanchi amenaza con obstruir la vía férrea en la ciudad intermedia de Uyuni, dice Jorge Mita, líder indígena de este sector.
Choferes que se encuentran parados en los puntos de bloqueo —las trancas de acceso a la capital departamental— exigen a las autoridades del Gobierno nacional que solucionen la huelga cívica que dicen lo único que hace es ocasionar enormes perjuicios al transporte nacional.
“Son dos semanas que estamos sufriendo por este paro, no tenemos más dinero para estar en estas condiciones. Nuestra carga se está deteriorando y nuestra salud está quebrada y en este punto de bloqueo, ya no hay comida. El pedido de los potosinos es justo”, sostiene Juan Luna, quien lleva material de construcción a Tarija. En la tranca de San Antonio hay camiones con provisiones y otros insumos detenidos.






