El cabo de policía Jhonny Salazar Gonzáles fue remitido hoy a la cárcel de Quillacollo con detención preventiva acusado por el delito de lesiones graves y leves causadas al universitario Jhon Copaga, durante un enfrentamiento donde una granada de gas lacrimógeno, lanzado por el arma que portaba el efectivo policial, impactó contra la cabeza del estudiante.
«Hemos hecho cumplir la ley y hemos conseguido que se envíe con detención preventiva a la cárcel de San Pablo de Quillacollo a este cabo», manifestó la abogada de la familia Copaga, Marisol Aguilar.
La resolución judicial fue emitida tras una audiencia cautelar instalada en el Ministerio Público de la ciudad de Cochabamba. Aguilar explicó que el acto procesal sirvió para demostrar que el cabo fue autor de los hechos ilícitos que fueron tipificados por lo que se pidió su detención preventiva.
El asesor legal de la Federación Universitaria Local (FUL), Jimmy Chávez, reveló que el acto judicial permitió, además, que el cabo revele que recibió órdenes superiores para disparar cápsulas de gas contra estudiantes que estaban en los disturbios del 30 de julio en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), cuando un grupo de estudiantes intentó tomar por la madrugada esa casa de estudios, que estuvo cerrada desde abril por otro grupo de universitarios a causa de una resolución que permitía a doscentes ascensos sin exámenes.
«El oficial dijo: Quiero agregar que efectivamente yo realice los disparos de granadas de gas junto a otros camaradas, más esto por órdenes superiores del Comandante Departamental (Luis Aguilar) y el Sub Comandante departamental poder dispersar la turba. Estas órdenes se recibían mediante radio», relató la abogada.
Copaga fue herido en la cabeza por el impacto de la cápsula de gas lacrimógeno y llevado luego a un centro hospitalario donde estuvo en terapia intensiva y sometido a dos cirugías.






