La madrugada del 1 de enero, en la casaquinta San Cayetano, situada en la localidad de Melchor Romero, La Plata, Argentina, murió Yésica Uscamayta Curi, boliviana, de 26 años. La joven había asistido a una fiesta a celebrar el Año Nuevo, pero murió ahogada en la piscina, promocionada como un atractivo por los organizadores.
Según testigos citados por el diario Crónica del país vecino, la víctima fue arrojada a la alberca pese a que gritaba que no sabía nadar. El baile para recibir el Año Nuevo, promocionado en las redes sociales con el lema “vení y rompé todo”, no tenía autorización de las autoridades municipales. La casaquinta fue clausurada, pero el propietario rompió el sello y continúo adelante con el evento.
El sábado, Carlos Federico B., dueño del inmueble en que se hizo la celebración; el empresario Santiago P. ; Gastón H., quien ya cumplió condena por un caso similar; y Raúl Ismael G., fueron imputados por el delito de homicidio culposo, reportó ese diario.
Según testimonios recabados por Crónica, un joven sacó a Yésica de la pileta, su cuerpo estaba amoratado e hinchado, y comenzó a practicarle la reanimación cardiopulmonar (RCP).
Sin embargo, el organizador de la fiesta se acercó y le echó del lugar y comenzó a hacer el RCP “pero muy mal”, según una testigo. “Después, vino el dueño (de la casaquinta) y empezó a reírse: ‘Está jodiendo’, dijo. Luego, agarró a la chica, la puso de costado y le golpeó la espalda para que escupiera (…) La tuvieron así como 10 minutos (…) Cuando se dieron cuenta que estaba muerta, apagaron la música. Pero nadie se enteró de lo que había pasado, porque mientras intentaban resucitarla, todos seguían bailando”, declaró la mujer al matutino argentino. Cuando constataron que la joven boliviana, estudiante de periodismo, había fallecido dieron el festejo por concluido y abandonaron su cuerpo en la calle.






