La diócesis de El Alto lanzó ayer una campaña de solidaridad con la que pretende recolectar fondos y comprar medicamentos para los niños con enfermedades terminales, que son atendidos en los hospitales públicos o privados.
El obispo de esta ciudad, monseñor Eugenio Scarpellini, pidió a la población extender el brazo de la solidaridad para que los niños tengan acceso a este tipo de ayuda.
“Los padres y las madres sufren junto a sus hijos, la angustia surge por la muerte pronosticada. La Iglesia se compromete a brindar ayuda psicológica”, manifestó. Inicialmente, se destinarán todos los recursos de la colecta de las misas del próximo domingo para apoyar a este sector y se buscarán otros mecanismos de recaudación.






