Cubiertos con cartones y algunas con frazadas, decenas de mujeres de Achacachi pernoctaron por segundo día consecutivo en la ciudad de La Paz, pero esta vez frente al Tribunal Departamental de Justicia. Mientras, permanece invariable el bloqueo en la vía a Copacabana y la reaparición en los medios el alcalde cuestionado Édgar Ramos movilizó a las mujeres.
La noche del lunes, las movilizadas de Achacachi durmieron frente a la cárcel de San Pedro, en la plaza del mismo nombre y a la que ingresaron tras romper el cerco policial. En la tarde decidieron trasladarse hasta puertas del Tribunal Departamental de Justicia, en el centro, para continuar con su demanda de dimisión de Ramos y libertad de tres de sus dirigentes.
Ramos reapareció la noche del martes en medios de comunicación y hoy en la mañana estuvo en otros. Anoticiadas, un grupo de mujeres se trasladó hasta las instalaciones de uno de esos medios y bloqueó la salida sin lograr resultados. El burgomaestre dijo ayer a Cadena A que está dispuesto a someterse a un referéndum revocatorio.
La protesta que hasta el domingo estaba focalizada en la carretera, fue trasladada hasta la ciudad de La Paz con una marcha de mujeres, muchas con sus hijos, desde El Alto. Para el Gobierno hay una motivación política e insiste en que la salida al conflicto es por vía del revocatorio, que se activará en diciembre, o un proceso judicial.
La Iglesia Católica se pronunció de forma institucional y cuestionó al defensor del Pueblo, David Tezanos Pintos, por no poner sus buenos oficios cuando sí lo hizo al inicio del conflicto, en febrero. Expresó su disposición de facilitar un diálogo para restablecer la paz social en la región del altiplano paceño.
El bloqueo está en Vilaque, cerca de El Alto, y afecta a una serie de poblaciones como Pucarani.
Varias de las movilizadas coincidieron en que no dejarán la ciudad de La Paz hasta tanto no se atendida su demanda. Tres de sus dirigentes están detenidos en la cárcel de San Pedro acusados de instigar los hechos de violencia de febrero que acabaron con la quema de la casa y vehículo de Ramos. En represalia, los Ponchos Rojos saquearon negocios y apedrearon viviendas.






