En inmediaciones de las calles Ingavi y Pichincha hay viviendas de arquitectura republicana que funcionan como whiskerías y discotecas. Además, operativos de la Policía evidenciaron que en algunos de estos sitios funcionan lenocinios clandestinos.
“En los operativos hemos constatado que es un tema de prostitución que se ejerce allí. Hemos tenido casos vinculados a proxenetismo, que es un delito, siempre hay un responsable que se encarga de estas viviendas”, explicó la teniente Gaby Coca, directora de la División Trata y Tráfico de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).

- Resguardo. Un retén policial en las gradas que conectan la calle Ingavi con la explaza Pérez Velasco. Foto: Pedro Laguna
La jefa policial sostuvo que estos lugares ocupan estructuras enteras. “Funcionan con licencias de whiskerías o discotecas, pero allí hay servicio y espectáculo sexual. La actividad de la prostitución no está permitida, pero tampoco está prohibida”.
La teniente agregó que un factor negativo es que en estos espacios hay un alto consumo de alcohol, lo que genera inseguridad.
Tatiana Suárez, técnica en conservación y restauración, señaló que los bienes patrimoniales muestran abandono y deterioro progresivo. “La única forma de mantener casas así de grandes sin hacer refacciones es alquilarlas como lenocinios, es triste porque se modifican los bienes por dentro y se alteran sus estructuras”.
Al ser espacios privados no se puede hacer ninguna intervención. Sin embargo, con la ley municipal que regula los establecimientos donde se ejerce el trabajo sexual, aprobada en grande la pasada semana, se pretende fiscalizar estos espacios.
“Las condiciones de la infraestructura no son de la trabajadora sexual, sino de quien alquila”, dijo el concejal Fabián Siñani.

- Historia. Casas de arquitectura republicana en la calle Pichincha. Foto: Pedro Laguna






