Cada martes, Esteban Tola llega a las 22.00 a El Alto con cargas de papa y cebolla que produce en Patacamaya. Con él arriban también pasajeros de esa región distante a 96 kilómetros de la urbe, sin saber que se arriesgan a un eventual contagio de COVID-19. En esa zona altiplánica hay 20 casos positivos del virus y un fallecido.
“Yo tengo que comer y dejar alimentos a mis hijos en El Alto, por eso vengo a vender con la papa, la cebolla y zanahoria. Estamos en época de cosecha y si no la sacamos (a El Alto) se pudrirá, por eso viajo y solo esperamos que no nos contagiemos”, revela el hombre de 65 años.
En marzo, un fotógrafo se contagió con el nuevo coronavirus en una fiesta realizada en Patacamaya y luego murió. Hasta ahora se registraron 20 casos positivos en esa zona del altiplano donde la vigilancia militar continúa, pese a la resistencia de muchos pobladores.
“Me han dicho que use barbijo, yo lo utilicé, pero quienes vienen conmigo cada semana no usan. No conocen y muchos dicen que eso del coronavirus es mentira”, cuenta Tola, quien después de llegar a las 22.00 a la feria de abasto de Villa Dolores y vender sus productos espera hasta las cuatro de la madrugada, momento en el que el camión que lo trajo retornará a Patacamaya con nuevos pasajeros.
La Alcaldía de La Paz dispuso que desde el lunes 20 de abril los camiones, buses y micros que llevan productos agrícolas solo puedan transportar seis personas como máximo, ante la denuncia de que además de cargar alimentos, transportaban pasajeros. En El Alto, sin embargo, siguen viajando hasta 12 personas en vehículos que acarrean alimentos.
Los pasajes han subido
“Yo llegué desde Sapahaqui (distante a 52 kilómetros de El Alto) y están cobrando el pasaje Bs 20 a todos, cuando el pasaje era Bs 15”, dijo María Huanca a La Razón, una vendedora de duraznos en la feria de Villa Dolores. Cada mañana, cuenta, decenas de camiones se alistan para volver al altiplano paceño.
Antes de la cuarentena contra el virus, Tola pagaba Bs 11 entre Patacamaya y El Alto, pero ahora el pasaje cuesta mínimamente Bs 18, pero nadie reclama, porque muchos pretenden salir a la urbe alteña. El productor agrícola lamenta que alguna gente haya empezado a estigmatizar a los pobladores de Patacamaya. “Ahora nos discriminan, dicen que como somos de Patacamaya les podemos contagiar (el virus), eso es muy triste, hay muchos que usamos barbijos”, precisa.
La semana pasada, la Sala Penal Primera de la Fiscalía de La Paz, presidida por la vocal Silvia Portugal, ratificó la detención del alcalde patacamayeño Tiburcio Choque en el penal de San Pedro, por haber autorizado la fiesta patronal en la que se contagió el fotógrafo durante la primera quincena de marzo.






