La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advirtió sobre los riesgos del uso de la hidroxicloroquina o cloroquina, un medicamento autorizado por el Gobierno boliviano. Según esta institución reguladora, la droga no ha demostrados ser segura ni efectiva para tratamientos de infección por coronavirus.
El viernes, la FDA emitió un anuncio de seguridad específicamente en relación con la hidroxicloroquina . Señala que no debe ser utilizado por cualquier persona fuera del hospital o de un ensayo clínico, además de que se han identificado riesgos para el ritmo cardiaco de los pacientes.
“La hidroxicloroquina y la cloroquina puede provocar ritmos cardíacos anormales, tales como prolongación del intervalo QT y peligrosamente rápido de la frecuencia cardíaca, lo que se llama taquicardia ventricular. Estos riesgos pueden aumentar cuando estos medicamentos se combinan con otros medicamentos, incluyendo el antibiótico azitromicina, que también se utiliza en algunos pacientes COVID-19 sin la aprobación de la FDA para esta condición”, señala la alerta.
La agencia dijo que seguirá investigando los riesgos asociados con el uso de hidroxicloroquina para el tratamiento del nuevo coronavirus y cuando haya más información disponible la dará a conocer al público.
En marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el tratamiento de cloroquina es un avance significativo y empujó a la FDA a hacer disponible el tratamiento “inmediatamente”. Previamente, un estudio francés dio cuenta de resultados positivos.
El fármaco es un inmunomodulador usado contra la malaria, paludismo y artritis severa.
El 12 de abril llegaron a Bolivia 200 kilogramos de hidroxicloroquina, suficiente para elaborar un millón de dosis, que a su vez equivalen a 40.000 tratamientos. Laboratorios IFA realizó la compra y gestión de importación, mientras que la Aduana Nacional realizó la “desaduanización” con arancel 0, por los decretos de emergencia sanitaria.
Mohammed Mostajo, embajador extraordinario en Ciencia y Tecnología, afirmó en ese momento que el material importado es “mucho más de lo que se necesitaría, asumiendo los peores escenarios de la enfermedad”






