El director de Biodiversidad y Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, Enzo Aliaga, consideró este lunes que la “ignorancia disfrazada de medicina tradicional” provoca el licuado de las ranas.
Este caso “es un claro ejemplo de cómo la ignorancia muchas veces disfrazada de conocimiento tradicional o medicina tradicional termina afectando a una especie y empeorando la salud de muchos que lo consumen”, dijo Aliaga, en una entrevista con La Razón Radio, al recordar que existe el consumo de “licuados de ranas del lago Titicaca”.
Las ranas del Titicaca, que es un lago que comparten Bolivia y Perú, tienen un valor cultural en esta parte de la sociedad andina y se conoce también que desde hace mucho tiempo se las usa para fines presuntamente “medicinales”.
Sin embargo, el Director de Biodiversidad remarcó que este tipo de prácticas solo ponen en mayor riesgo a una especie que está en peligro de extinción y, además, enfatizó que “no existe evidencia científica” sobre algún efecto beneficioso que podría producir el consumo de las ranas licuadas.
“Es más, (lo único que) puedes es estar llenándote de parásitos y demás cosas (mientras las ranas sufren) una muerte horrible”, agregó la autoridad, a tiempo de informar que en varios operativos también “se han rescatado algunas de estas ranas”.
Luego, según Aliaga, los animales fueron trasladados en custodia al Bioparque Municipal Vesty Pakos, donde se ejecuta un programa de rehabilitación y de conservación de los anfibios del lago.
Asimismo, dio a conocer que en las últimas horas recibió denuncias que se continúa comercializando lagartijas, principalmente, en las ferias de El Alto para presuntamente “curar algunas enfermedades”.
Pero “los animales son sometidos a condiciones muy deplorables, están semanas sin comer, mueren de hambre, por hacinamiento o finalmente están en cajas o recipientes de metal hacinados y en los que terminan calcinados, entonces, es una muerte muy lenta, dolorosa y horrible”, lamentó.







