Una exitosa cirugía producto del trabajo del equipo del Hospital del Norte, de El Alto, le devolvió la sonrisa a Noelia, una niña de cuatro años que tuvo que pasar por la reconstrucción de su rostro tras un accidente en casa.
Cargada en los brazos de su padre, la pequeña ingresó de emergencia al nosocomio hace dos semanas. Su rostro estaba muy lesionado, la cirugía era urgente.
“El papá refirió que la niña ha sufrido la caída de la lavandería, es decir, que ella se ha columpiado en la lavandería, que no estaba fija, y al bajar ella se cayó junto con ésta, lo cual afectó el rostro de la menor”, explicó Beatriz Chambi, del equipo de Trabajo Social del Hospital del Norte, en contacto con LA RAZÓN.
Noelia, la sexta de siete hermanos, sufrió el mayor impacto en su rostro, lo cual le afectó tanto la mandíbula como la parte del ojo y su pómulo. Su padre la tomó en brazos y la sacó como pudo de su comunidad, en busca de atención médica.
“Todo lo que ha pasado el papá fue una peripecia, ellos no son de acá, son del área rural, de Aucapata”, relató Chambi.
La familia es de escasos recursos, al progenitor no le quedó más opción que buscar un bus de transporte público para trasladar a la pequeña. La profesional contó que incluso él no conocía la ciudad de El Alto, pero logró dar con el Hospital del Norte, donde internó a Noelia.
“Ella no tenía documentos, solo el registro de ‘nacido vivo’ y para hacer la atención mediante el SUS (Sistema Único de Salud) necesitábamos sus documentos, se ha coordinado con personal de la oficina de la Defensoría del Pueblo para que nos coadyuve a darle el derecho a la identidad a la niña”, expresó Chambi.
TRÁMITES.
Mientras el equipo de Trabajo Social se encargaba de los trámites para el ingreso de Noelia, los médicos realizaban las evaluaciones. La primera revisión fue en Pediatría, ahí se determinó que era necesaria y urgente una intervención quirúrgica.
“La niña presentaba una fractura en la región facial, la diagnosticamos como fractura orbitomalar, que consiste en una separación del hueso malar en la unión que tiene en la cara. El procedimiento al cual fue sometida se denomina reducción y fijación”, detalló a LA RAZÓN la cirujana maxilofacial del Hospital del Norte, Maritza Mayta.
Es decir, los profesionales tuvieron que reparar este hueso, que generaba incluso problemas en el movimiento del ojo. Para fijarlo, se usó una barra de titanio.
PROCEDIMIENTO.
La cirujana explicó que, aunque lo ideal hubiera sido utilizar un material reabsorbible, la premura de realizar la cirugía y la falta de recursos llevaron a aplicar el titanio, que podrá ser removido en un año.
El equipo de al menos cinco personas, entre médicos, anestesiólogo y enfermeras, logró una cirugía exitosa. En un lapso de alrededor de tres horas, Noelia estaba en fase de recuperación y con un pronóstico esperanzador.
“Se ha devuelto toda la función y la estética de la cara, porque inicialmente la paciente presentaba un hundimiento de la prominencia malar, del pómulo, para que se entienda mejor. Al realizar el procedimiento quirúrgico en ese tiempo adecuado, se ha vuelto a su posición, entonces, la niña se ha ido con buena tolerancia a la apertura oral, tiene buen movimiento del ojito”, expresó la médico cirujana.
Noelia fue dada de alta y volvió con su familia. De su accidente solo queda una cicatriz, empero, puede masticar por sí sola y mover sus ojos sin problemas. El equipo de Trabajo Social recibió también apoyo de instituciones solidarias para solventar todos los gastos adicionales.







