Las cuatro semanas en que se extienden ya los conflictos por el comercio de la coca en La Paz han generado un duro golpe en la economía de transportistas y comerciantes del sector, que deben pausar sus actividades normales para resguardarse de la violencia que se desata cada jornada, por los enfrentamientos.
“Somos 105 sindicatos y tenemos alrededor de 3.000 vehículos, en la mañana generalmente trabajamos tranquilos después en la tarde es donde se crea la zozobra porque tenemos que estar buscando espacios donde vender boletos y cargar pasajeros, es un perjuicio total”, explicó en entrevista con LA RAZÓN el secretario de Prensa y Relaciones Públicas de la Federación Regional de Transportes Yungas La Paz, Jaime Quispe.
Las zonas de Villa El Carmen y Villa Fátima de La Paz se han convertido en campos de batalla desde hace cuatro semanas, en la que un sector de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) se moviliza para pedir el cierre del mercado de la coca ubicado en Villa El Carmen.
Desde entonces, vecinos, colegios y hasta el hospital La Merced han sentido los efectos de los enfrentamientos de los movilizados y la Policía, que a menudo incluyen gases lacrimógenos y detonaciones de dinamitas.
DAÑOS.
El movimiento económico que se genera en estos barrios no ha estado al margen. Del sector parten motorizados hacia el norte paceño y el oriente del país. Quispe explicó que los conductores deben poner a buen recaudo sus coches cuando empiezan los conflictos, por lo cual dejan de trabajar y los pasajeros no llegan hasta la Terminal de Minasa, que es igual cerrada cuando se desata la violencia en cercanías.
“Como transportistas pedimos que el Gobierno pueda sentarse a dialogar y solucionar este problema; también pedimos a los cocaleros que puedan acceder al diálogo, que es la única forma para que puedan solucionar este problema que afecta a todos, no solamente a los transportistas”, dijo.
El transporte hacia los Yungas diariamente traslada cerca de 1.500 pasajeros, que utilizan las modalidades de vagonetas, minibuses, omnibuses y camiones, que a la fecha son los más perjudicados por el conflicto cocalero.
El comercio es otro de los afectados por esta situación. A metros de la comercializadora de coca de Villa El Carmen está el mercado “Carmen La Unión”, donde las comerciantes ven con preocupación que su mercadería no se puede vender a raíz del conflicto, ya que cuando llegan las protestas al lugar deben cerrar y resguardarse, explicó la secretaria general de este recinto, Juana Mamani.
“Estamos bien afectadas a un mes de conflicto porque tenemos que cerrar el mercado. Con todo este problema que hay, casi todos los días estamos cerrando y estamos perjudicadas las 60 vendedoras, todos nos llevamos el pan de cada día y con estos problemas hasta la economía está bajando”, dijo Mamani a este medio.
La dirigente explicó que los sectores más perjudicados en el mercado “Carmen La Unión” son los de cárnicos y comida, pues en los días que no pueden vender por los conflictos, sus productos se malogran y deben desecharlos, lo que significa pérdidas económicas cuantiosas.
QUIOSCOS.
Los quioscos alrededor de los colegios son también víctimas de los enfrentamientos, pues al margen de que es un peligro abrir sus puestos, los estudiantes dejaron de asistir porque cambiaron a clases virtuales.
Asimismo, al interior de la Terminal Minasa existe un área comercial dedicada a la venta de comida y diferentes artículos a los transportistas y usuarios, en el lugar existen al menos 50 comerciantes que al escuchar los dinamitazos cierran sus negocios, señaló la vendedora Miriam Calle.
La situación mantiene en emergencia a los comerciantes y los transportistas, que están listos para tomar cartas en el asunto y evitar más pérdidas económicas. Piden una solución urgente.
“Nosotros tenemos un ampliado la próxima semana, donde vamos a tomar decisiones claramente, porque no podemos seguir siendo perjudicados como transportistas”, indicó Quispe.







