Los incendios forestales alcanzaron las tierras con biodiversidad en Roboré, en Santa Cruz, quemando todo a su paso. Los gritos de los animales que padecen en los incendios forestales “son como si estuvieran en el infierno”, contó el veterinario Jerjes Suárez a La Razón Digital.
“En una isla del monte (en Roboré), una familia de taitetúes, hacían su chillido, su regurgitar con los dientes, y se escuchaban sus gritos, era como un infierno para ellos. Ellos están viviendo el Apocalipsis a causa de la especie humana”, lamentó el médico.
Suárez y bomberos de la Gobernación intentaron socorrer a estos mamíferos, pero no tuvieron éxito, ya que las llamas se expandieron a gran velocidad y en mayor tamaño.
“Todos los cerdos murieron, no pudimos ni auxiliarlos, porque el fuego es fuerte y grande, nosotros también íbamos a perecer. El fuego esta adelante, está a los costados y (los animales) se desorientan, se queman y mueren”, dijo.
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Esta es una de las experiencias que viven los rescatistas y pobladores cerca del lugar, donde todos los días desde que se iniciaron los incendios forestales, mueren miles de especies, no solo de la fauna sino también de la flora, y con ello la biodiversidad del sector.
“Los animales sufren porque se queman, porque mueren intoxicados por el monóxido de carbono, por neumonía, mueren calcinados”, detalló Suárez.
Aquellos animales que logran sobrevivir al fuego presentan secuelas pulmonares, como neumonías graves a consecuencia de los humos y el monóxido de carbono, también padecen hambre y sed.
“Los que sobreviven mueren de hambre porque se ha quemado todo, porque no hay que coman, y mueren de sed porque muchos ríos también se están empezando a secar”, aseguró.
Suarez informó que la mayoría de los casos que recibe en su consultorio son fracturas de alas de las aves, y que esto se debe a la mayor parte de ellos son diurnos y “tienen que dormir en los árboles”.
“Es entonces cuando el fuego los sorprende, salen volando despavoridos y desorientados chocan contra los árboles”.
Otro de los problemas que el veterinario identificó es que los animales que logran sobrevivir migran a los lugares habitados por el hombre, donde son considerados como una amenaza para las especies domésticas y la agricultura, “y es cuando los exterminan o los maltratan”.
La brasa viva complica la labor de los bomberos
El bombero de la Gobernación cruceña, Víctor Hugo Sánchez, informó La Razón Digital que en los troncos de los árboles muertos, ubicados en el monte, hay brasa viva que si no es sofocada, por el viento, se puede avivar las llamas en el lugar y reactivar los incendios.
“Hoy (este miércoles) nos queda sofocar la brasa viva de los árboles muertos, si no llegamos a apagar del todo las llamas se volverán a encender”, dijo.
El rescatista indicó que la lluvia logró apaciguar en algo el incendio forestal que se inició hace 12 días.
Mientras que, en tres lugares, las llamas se encuentran controladas; “una está en el Valle de Tucavaca, el segundo estaba cerca del sur, en la reserva del Parque Ñembi Guasu; y el tercero en el área protegía en la laguna Sucuara, que está muy cerca al pueblo de Roboré”.
A escala nacional, el martes, el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, informó que se registraron siete incendios en dos departamentos.
El resto de los puntos de calor ya fueron sofocados gracias al trabajo de voluntarios, bomberos y el apoyo de la naturaleza, y que al momento se mantiene el patrullaje terrestre para prevenir que los mismos puedan reactivarse.







