Desnutridos, hacinados y en situación de maltrato fueron hallados ayer 27 cachorros que eran comercializados en la Feria 16 de Julio de El Alto. La Policía Forestal y de Medio Ambiente (Pofoma) realizó un operativo tras varias denuncias.
Debido a la denuncia de activistas y población sobre el maltrato a animales que se comercializan en la Feria 16 de Julio, Pofoma realizó ayer un operativo en el que logró rescatar al menos 27 cachorros y aprehender a cuatro personas.
El director de la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (Pofoma), Edwin Cárdenas, informó a La Razón que “se arrestó a estas personas por maltrato animal”, las cuales serán derivadas al Ministerio Público que determinará su futuro judicial.
Asimismo, explicó que la crueldad animal no solo “es golpear a los perros, sino también mantenerlos en condiciones deplorables, como hacinados en cajas de cartón o en bolsas de yute”.
Cárdenas señaló que los animales rescatados se encuentran en estado de desnutrición y ninguno presenta vacunas.
“Se ha procedido al rescate de estos animalitos, van a ser alimentados por animalistas voluntarias y se los van a llevar para ser revisados por veterinarios”, dijo la autoridad policial.
En Bolivia rige la Ley 700, Para la Defensa de los Animales, Contra la Crueldad y el Maltrato, que establece que todos los animales deben ser protegidos contra todo tipo de violencia, maltrato o crueldad y además que deben ser auxiliados en cualquier tipo de emergencia.
La vulneración de esta norma tiene una penalidad de privación de libertad entre dos y cinco años de cárcel “a quien matare con ensañamiento o con motivos fútiles a un animal”.
DEVOLUCIÓN.
En mayo de 2021, en otra intervención a la feria alteña, Pofoma decomisó decenas de animales, entre lagartijas, perros y gatos que estaban en cautiverio y eran comercializados de manera ilegal. Tras seis meses, en noviembre, el fiscal Róger Rosas Iglesias ordenó la devolución de 14 canes.
Entre ellos estaba Archi, un can que se encontraba en el Centro de Adiestramiento de Canes donde era rehabilitado por el maltrato que sufrió cuando era comercializado en la feria.
Pofoma reprochó el accionar del operador de justicia y los instructores tuvieron que recolectar fondos para pagarle a la comerciante para recuperarlo.







