El reloj marcaba las 08.00 y el Cementerio General de La Paz abría sus puertas. Este miércoles era un día especial, un 8 de marzo hace 26 años falleció el músico, comunicador y político Carlos Palenque Avilés.
Sin embargo, muy diferente a aquel panorama multitudinario del día de su entierro, esta jornada el compadre, como le decían con cariño, fue visitado solo por algunas personas que no olvidan su paso por este mundo y la sonrisa que regaló a decenas de personas.
La Razón llegó hasta la tumba de Palenque, un sitio que cuentan, no abastecía para la cantidad de flores que dejaban a poco del fallecimiento del compadre.
De un árbol cuelga una vieja bandera de su partido político Conciencia de Patria (Condepa), decenas de floreros acompañan su sarcófago, unos con flores casi frescas y otros con flores secas por el clima.
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A media mañana llegó una mujer de pollera, Brígida Ajata. Ella viajó desde la ciudad de Oruro exclusivamente para visitar la tumba de Palenque y vender un poco de artesanía; se llevó una sorpresa cuando se enteró que era la primera persona en visitarlo.
“Acabo de llegar de El Alto y lo primero que quise es venir a visitar a nuestro querido compadre. He traído llaveros con la imagen del compadre, soy artesana en la ciudad de Oruro y justamente hemos sacado llaveros de peltre en homenaje al compadre Palenque”, dijo Ajata quien llegó con la idea de vender su mercadería a los asistentes, pero, no llegaban más personas al lugar.
COMPADRE
Ajata señaló que tres a cuatro veces llega a La Paz y en cada oportunidad visita fielmente la tumba del compadre Palenque.
Al poco tiempo llegó al nicho Virginia Huanca, hizo la señal de la cruz y elevó una oración. Antes de abandonar el lugar contó que cuando tenía 13 años, junto a su madre, observaban el programa de televisión del extinto Carlos Palenque, a quien visita cuando necesita un favor.
“He venido a pedirle un favor no solamente para mí, es para mi hermana, él ya sabe, él conoce de cada uno de nosotros, sabe cuál es nuestro problema por eso he venido”, explicó Huanca.
La mujer recordó que cuando era adolescente, junto a su madre, después de la muerte del compadre asistieron a su entierro. No lograron despedirse porque la multitud era inmensa y llegar hasta su última morada era casi imposible; desde entonces visita periódicamente la tumba para contarle sus tristezas y alegrías.
RECUERDO
Santos Ríos fue a visitar los restos mortales de un ser querido y ocasionalmente se acercó a la tumba del compadre, donde elevó una oración y le pidió que siga ayudando a los pobres desde el otro mundo.
“Vengo a rezar. Le tengo harta fe al compadre, vengo a rezar y siempre me ayuda; me va bien y siempre pido para sus hijos para toda su familia. También pido para que ayude a la gente pobre y los enfermos, pido para que nos ayude con su alma bendita”, dijo Ríos.
La mañana transcurría y la gente se acercaba a rendir un homenaje al extinto comunicador. Ketty, quien guardó su apellido en reserva, resaltó la labor de Palenque en los medios de comunicación, que hasta ese entonces era de poco acceso para el grueso de la población.
“Ha incursionado en la televisión a las personas; ayudó mucho a la gente y raro que esté así su tumba porque siempre sabe tener muchas flores. Parece que se han olvidado, lo que más recuerdo de su Tribuna Libre fue lo que ayudaba a la gente pobre”, señaló.
PALENQUE
La muerte del compadre Palenque agarró por sorpresa a la población. Fue un sábado. Las decenas de personas que ayudó con el brazo social de la Tribuna Libre, además de su familia y amigos expresaron pronto el dolor de su partida.
El día del entierro el Cementerio General no daba más abasto para las personas que deseaban darle el último adiós, contó la exmaestra mayor del Mercado de las Flores, Natalia Mendoza.
“Cuando se ha enterrado había mucha gente. Casi hasta la puerta lo sacan, tenía muchos seguidores, querían entrar tras de él para despedirse, mucha gente ha entrado para enterrarlo, ese día ha faltado flores para vender había mucha demanda”, recordó la comerciante, quien conoció en persona a Palenque.
A 26 años de su partida, muchas personas todavía visitan la tumba del músico, comunicador y líder de Condepa, Carlos Palenque. Quienes visitan su última morada creen que el país hubiera tenido un mejor destino si alcanzaba la presidencia; que era uno de los objetivos del compadre.







