La vieja frase de “hay niños que tienen que ser hombres antes que niños”, volvió a ganar fuerza después de que la pandemia por el COVID-19 tirará al tacho todos los esfuerzos que se hicieron en la lucha contra el trabajo infantil.
“En la actualidad, 160 millones de niños siguen trabajando. Es decir, casi uno de cada diez niños en todo el mundo”, señala un reporte de Naciones Unidas.
Este reporte explica que, desde el año 2000, por casi dos décadas, el mundo realizó progresos constantes en la reducción del trabajo infantil. Pero en los últimos dos años, los conflictos, las crisis y sobre todo la pandemia del COVID- 19 hundieron a más familias en la pobreza y obligaron a millones de niños a buscar un trabajo.
Al contrario, el crecimiento económico que registraron los distintos países no fue suficiente para aliviar la presión que sienten más familias y comunidades y que les hace recurrir al trabajo infantil, añade el reporte.
En el caso de Bolivia, igualmente, el crecimiento de la pobreza y la caída de la economía en 2020, a causa de la pandemia, provocaron que más de 403.000 niños, entre 5 y 13 años, se vean obligados a trabajar.

Sin embargo, la última Encuesta de Niñas, Niños y Adolescentes (ENNA) señala que la cifra de menores de edad vinculados a la fuerza laboral alcanzaría a 724.000 si se suman los 321.000 adolescentes, entre 14 y 17 años. De este total, 388.000 son varones (50,9%) y 335.000 mujeres (49,3%).
Las cifras de la ENNA revelan que, por departamento La Paz, con 237.000; Santa Cruz, con 147.000; y Cochabamba, con 110.000, respectivamente, concentran la mano de obra infantil en el país, que dicho sea de paso tiene una normativa diferente.
Potosí ocupa el cuarto lugar pues se contabilizaron 96.000 menores de edad trabajando; en Chuquisaca, 48.000; y en Tarija, 23.000. Los departamentos con menor trabajo infantil son: Pando, Oruro y Beni con 9.000, 16.000 y 23.000, respectivamente.
De los 724.000 niños y adolescentes trabajadores, el 69,34%, es decir 502.000, está en el área rural, mientras el 30,66%, unos 222.000, está en el área urbana.
Por otro lado, el informe presentado por la Defensoría del Pueblo, denominado «Trabajo infantil y adolescente en Bolivia: Vulneración del derecho a la protección de niñas, niños y adolescentes con relación al trabajo», alerta que los efectos de la pandemia afectan más a sectores vulnerables, entre ellos los niños.
“Una de las principales causas del trabajo en niñas, niños y adolescentes se comprende por el decrecimiento económico, vinculado a la pandemia y las restricciones generadas, porque afectará de forma amplificada a los sectores más pobres, a los que laboran en el sector informal o a los que viven al día”, dice el informe.
Según los tratados internacionales suscritos por Bolivia, la edad mínima para que los menores puedan trabajar es de 15 años. Sin embargo, el 55,6% de los menores vinculados a la fuerza laboral tienen entre siete y 13 años.
Esto tiene que ver con una norma que Bolivia aprobó con relación al trabajo infantil, que recibió apoyo de varios sectores, pero también muchas críticas, por cuanto estaría vulnerando los acuerdos internacionales.
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En el mundo, el reporte de Naciones Unidas establece que África ocupa el primer lugar entre las regiones con relación al trabajo infantil, tanto por porcentaje de niños (una quinta parte) como por número absoluto de niños en situación de trabajo infantil pues llega a los 72 millones.
Asia y el Pacífico ocupan el segundo lugar con un 7% y 62 millones en términos absolutos.
Las regiones de África y Asia y el Pacífico juntas alcanzan la cifra de casi nueve de cada 10 niños en situación de trabajo infantil en todo el mundo.
La población restante se divide entre las Américas (11 millones), Europa y Asia Central (6 millones) y los Estados árabes (1 millón). En términos de incidencia, el 5% de los niños están en situación de trabajo infantil en las Américas, el cuatro en Europa y Asia Central, y el tres en los Estados Árabes.







