Ada y Liseth no pedían muñecas para Navidad, ellas preferían los autos. Pero no jugaban con ellos, sino que los desarmaban para ver cómo funcionaban, por qué se movían con la fricción, conocer sus partes y cómo estaban armados. Esa fascinación se mantuvo con los años y hoy en día ambas son parte de las 24 mujeres inscritas en la carrera de Mecánica Automotriz de la Facultad de Tecnología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
Actualmente la carrera tiene matriculados a 870 estudiantes con presencia mayoritaria de varones; 471 están cursando materias y 24 de ellos son mujeres. En muchos casos, en cada aula se ve a una mujer sola pasando clases con varones, pues son tan pocas que no coinciden sus horarios y solo se ven en los descansos.
Ada tiene uno de los cuatro mejores promedios de la carrera y hace un par de semanas su esfuerzo fue premiado con una distinción entregada por el rector de la UMSA, Óscar Heredia.

El licenciado Cecilio Ticona es el director de la carrera de Mecánica Automotriz y confirmó que la presencia femenina en esos ambientes es muy reducida; sin embargo, ellas son tratadas con respeto y, generalmente, destacan por ser más aplicadas y esforzadas.
“Siempre ha habido mucho respeto con las chicas, la exigencia es la misma, no hay diferencia y ni preferencia. Yo he visto en varios semestres compañeras más destacadas en el ámbito práctico. Hacían mejor el trabajo que los varones, por experiencia puedo decir que muchas veces ganas, hacen mejor su trabajo”, dijo a La Razón.
Ada Lisbeth Yahuasi Puma tiene 23 años y es de La Paz. Dice que desde niña sintió la inclinación por los automóviles y no ver mujeres mecánicas le hizo animar más a inscribirse en la carrera. El próximo año egresará.
“Mi papá me dijo te lo voy a poner un taller y mi mamá también me apoya. Actualmente formo parte del Centro de Estudiantes, dicto auxiliatura y también me gusta eso. Quiero enseñar y compartí lo que estoy aprendiendo”.
Ada asegura que, con la tecnología, hoy en día ya no es complicado que una mujer pueda estudiar y ejercer la mecánica. Hay máquinas que facilitan el trabajo físico para levantar cajas y motores.
“Al principio cuando vine noté que se incomodaron, en el primer semestre yo era la única chica en mi aula, era raro verme. Después empezaron a apoyarme, me tratan sin distinción. Hoy en día sigue siendo la única en varias clases. No me dan preferencias y tampoco me discriminan. Todos los catedráticos son varones, pero nos tratan con mucho respeto”, aseguró.
Machismo
La historia de Liseth Flores Chambi es similar. Nunca le gustaron las muñecas y cuando alguna vez le regalaban una la desarmaba para conocer su funcionamiento. Ella egresó de un colegio técnico en mecánica industrial y para afianzar sus conocimientos se inscribió a un instituto de donde obtuvo el grado de técnico superior. No conforme, ahora busca la licenciatura en mecánica automotriz.
“Desde que tengo uso de razón me gustaban siempre las cosas de varones. Cuando era niña yo jugaba fútbol, no jugaba con muñecas. Siempre me gustó la mecánica”.
Actualmente y gracias al apoyo de la UMSA, está trabajando en una tienda de venta de repuestos de automóviles y allí ideó sus planes para futuro.
“En este trabajo he visto que vender repuestos y brindar auxilio es una buena opción. A veces no solo es vender, sino que podemos dar la facilidad a los conductores de darles auxilio en el momento cuando se plantan. He pensado que me pueden llamar, llevo el repuesto y de paso reparo su automóvil, eso quiero hacer, sería algo innovador”.
Liseth recuerda que en el instituto donde estudió era también la única chica y se topó con un docente machista que no dejaba que sus compañeros le ayuden a levantar objetos pesados o a cumplir algunas prácticas. Ella no se dejó vencer. “Hay varones así que no soportan ver que una mujer haga lo mismo que ellos”, remarca.
Se acerca la Navidad y Ada y Liseth ya hicieron sus pedidos: el título de licenciadas en mecánica automotriz.
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Artífices de la licenciatura

La carrera de mecánica automotriz cumplió hace poco 69 años de vida institucional. Tiene sedes en Achacachi, Irupana y Chulumani.
Cecilio Ticona, director de la carrera de Mecánica Automotriz, remarcó que la presencia femenina en la carrera siempre fue reducida, pero importante. Contó que, en 1995 dos chicas, Jessica Riveros y Elizabeth Taboada, fueron artífices de un movimiento estudiantil que logró que se entregue el título en el grado de licenciatura.
“Hicieron todo un movimiento estudiantil porque la facultad solo daba título en técnico superior y gracias a ese movimiento de estudiantes liderado por dos chicas se consiguió la licenciatura”.
Invitó a las futuras bachilleres a animarse por una carrera diferente. Actualmente ya tienen 80 alumnos inscritos en el prefacultativo para 2024 y “hay 3 o 4 chicas”.






