Tras jornadas intensivas, el personal de salud de seis departamentos se capacitó en el manejo clínico de enfermedades zoonóticas, transmitidas por animales, principalmente roedores.
En el taller que se desarrolló a lo largo de la semana también participaron expertos de Argentina que aportaron con la actualización de algunos métodos para lograr una mayor capacidad de respuesta ante estos casos.
“La incidencia de estas enfermedades en el país no es muy alta, comparadas con otras endémicas; pero sí las consideramos como reemergentes en algunos periodos. La característica de este grupo de enfermedades es la gran letalidad”, explicó la directora general de Epidemiología del Ministerio de Salud, Helen Castillo, en el taller.
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Enfermedades
Durante el curso se explicó que algunas de las enfermedades zoonóticas que se presentan en el país son el hantavirus, fiebre del virus del Chapare y leptospirosis, entre otras.
Los departamentos que participaron son La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca y Beni.
Las temáticas que abordaron fueron el transporte de muestras, el seguimiento de los casos, los algoritmos de atención de pacientes, el diagnóstico diferencial y la presentación de casos clínicos como hantavirus o virus del Chapare.
Grover Paredes, responsable del Programa Nacional de Enfermedades Zoonóticas, explicó la importancia de tener una mayor cantidad de médicos para “un manejo adecuado de un paciente sospechoso”.
Previsión
Recalcó que, en muchos casos, la letalidad de estas enfermedades se debe a una detección tardía del virus. Por lo que el tema de un servicio endémico más capacitado es esencial para evitar desenlaces fatídicos.
Según algunos reportes epidemiológicos, Bolivia registra 14 casos de hantavirus, 23 de leptospirosis y dos casos de virus del Chapare.
Asimismo, durante el encuentro se realizaron una serie de recomendaciones que el sector salud debe poner en conocimiento de la población.
Debido a que los roedores son los principales transmisores, se recomienda mantener un almacenamiento adecuado de basura, cuidado e higiene con los alimentos y el hogar en general, limpieza del entorno exterior y, lo más importante, estar atento a los posibles síntomas.







