La Curia General de los jesuitas tuvo conocimiento de varios casos de pederastia y de cómo se encubrieron en el pasado. Es más, en algunas de estas informaciones internas a las que accedió El País consta que el Vaticano tuvo acceso a los legajos de algunas investigaciones puestas en marcha por los jesuitas bolivianos; sin embargo, los casos no se denunciaron donde correspondían, es decir a la justicia ordinaria.
Por ejemplo, el caso de Luis Roma Padrosa, por el que los jesuitas iniciaron una investigación a comienzos de 2019 tras recibir una denuncia. Y, encontraron todo ese material, pero no lo denunciaron a las autoridades civiles.
No obstante, los jesuitas sí mandaron la documentación a la Curia en Roma. Y una vez allí, un miembro de la cúpula de poder de la Compañía, Claudio Paul, envío una serie de mails al provincial de Bolivia en 2020, por entonces Ignacio Suñol. En ellos le informaba que el caso se había registrado en el Vaticano. Le ordenaba hacerlo público, indemnizar a los afectados y asegurarse de que tanto la investigación interna como el diario de Lucho Roma, bautizado como “Los Manuscritos de Charagua”, sean manejados como información “confidencial” en Roma, señala una nota de prensa del diario El País.
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Pederastia
El Ministerio Público formó una comisión de fiscales para investigar los hechos. Solicitó al Vaticano documentación sobre posibles denuncias contra sacerdotes por pederastia en Bolivia, tanto de Alejandro Mestre como de los otros acusados que habían salido a la luz.
Al respecto, el fiscal general, Juan Lanchipa, informó que la secretaría de la Santa Sede respondió que “no existen documentos respecto a las personas sujetas a la solicitud”.
En Bolivia, la Compañía de Jesús también investigó varios casos que, coincidentemente, los derivó a la Curia de Roma. Solo a partir del caso Alfonso Pedrajas decidió compartir los expedientes con el Ministerio Público.
(19/08/2024)







